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Afectada

Una "mujer burbuja" va a vivir al coche por la pintura de su finca

Sufre el síndrome de sensibilidad química múltiple y acudió a urgencias del hospital General tras 2 desfallecimientos

Inma, afectada con el síndrome de sesibilidad química múltiple

Inma, afectada con el síndrome de sesibilidad química múltiple F: Fernando Bustamante

Inma, de 51 años, vecina de Torrent, y diagnosticada desde hace cuatro años con un síndrome de sensibilidad química múltiple (SQM) decidió ayer abandonar su domicilio e instalarse a vivir en su coche, junto a su hija Estefanía, para mitigar los daños que le provoca el contacto con las partículas y olores de los productos que desde hace dos días se utilizan para pintar la escalera de su finca.

Cubierta con una gorra, gafas de sol por la fotofobia que también padece, una mascarilla oronasal para eludir los químicos cotidianos y un pañuelo para protegerse la cara y el cuello, acudió ayer al servicio de Urgencias del hospital General de Valencia tras haber sufrido dos desfallecimientos casi sucesivos ocasionados, a su entender, por la inhalación de las partículas químicas de los productos de pintura que desde hace dos días comenzaron a utilizarse para pintar la escalera del edificio de tres alturas en el que vive.

En el hospital, además, le trataron un esguince de tobillo que se realizó ayer pues la afectada también padece fibromialgia y síndrome de fatiga crónica, según describe el diagnóstico realizado por especialistas del hospital General de Valencia que indica que la paciente tiene una «evolución tórpida sin mejoría, con reagudizaciones postexposición a diferentes sustancias presentes en el ambiente».

La falta de entendimiento con los vecinos de su finca para sustituir los botes de pintura tradicional por otros ecológicos y con baja emisión de compuestos orgánicos volátiles „que cuestan el triple„ y para llegar a un acuerdo y aplazar el inicio de los trabajos de pintura le provocaron un rebrote de síntomas a las pocas horas de que los pintores empezaran a coger los pinceles.

Al sentir que cada vez se le había más difícil respirar, Inma decidió denunciar ante una comisaría de Torrent los hechos para solicitar la paralización de los trabajos en el inmueble ya que, según expresó en el escrito, «pueden causarle daños graves a su salud, ya que este tipo de pintura puede tardar en desaparecer entre seis meses y un año, lo que causaría el abandono del domicilio en el que residen, no teniendo residencia alternativa donde acudir».

Caso omiso a su petición

En la denuncia, Inma también expone que a pesar de haber hablado en varias ocasiones con la administradora, «tanto la presidenta como los demás vecinos han hecho caso omiso» de su petición.

La afectada de síndrome de SQM declaró a este periódico que ha exigido por vía policial la paralización de los trabajos de pintura «por exclusivas razones importantes de salud» hasta llegar a una «solución favorable para todas las partes».

Sin embargo, ninguno de sus movimientos ha dado fruto y la noche del martes al miércoles, (horas después de empezar a pintar) tras regresar a su casa, la afectada sufrió un empeoramiento de sus síntomas y un desvanecimiento en el interior de la vivienda. En el momento en el que abandonaba el inmueble para acudir al hospital a mediodía de ayer volvió a sufrir otro desfallecimiento. Madre e hija salieron con la nevera portátil y algo de ropa para los próximos días, según refirió a Levante-EMV Estefanía que no se separa de su madre ni un momento.

La preocupación de la joven ante el empeoramiento del estado de salud de su madre le ha llevado a ofrecerse ella misma a pagar el coste de la pintura ecológica con los ahorros que pensaba destinar a sus estudios universitarios, unos 1.200 euros aproximadamente.

Madre e hija intentaron ayer mantener un reunión con la administradora y los vecinos para hablar de la posibilidad de utilizar pintura ecológica, pero finalmente no se celebró.

Tres años de aplazamiento

Por otra parte, fuentes de la comunidad de propietarios indicaron a este rotativo que los trabajos de pintura, acordados en junta vecinal, se llevan aplazando desde hace tres años y que volvieron a demorarse el 14 de abril a petición de la afectada que había indicado que se marcharía de su vivienda para que pudieran ejecutarse.

«Volvimos a aplazarlos y tampoco le venía bien y no se ha marchado», indicaron las mismas fuentes que señalaron que la paciente ha tenido tres años de tiempo para impugnar el acuerdo de la junta de pintar la escalera, trámite que solo lleva un mes, apuntaron. «Esa persona aparte de tener el problema que tiene, tiene otros y va buscando la polémica», observaron las mismas fuentes.

Sin embargo, madre e hija se las ven y se las desean para afrontar la situación. «A casa es imposible volver», declaró ayer Estefanía, quien indicó que hasta la semana que viene no serán atendidas por la trabajadora social y que mientras tanto la única alternativa que tienen para evitar el contacto con los químicos de la pintura es quedarse a vivir en el coche. Y en la calle.

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