La vida empieza a florecer alrededor de Ikea Alfafar cuando la tienda apenas lleva 24 horas abierta. Y es que a primera hora de ayer ya se habían establecido los primeros intentos de negocio en torno al establecimiento: vendedores de cupones, repartidores de publicidad y, sobre todo, transportistas en busca de portes.

Algunos entregaban directamente sus tarjetas a los miles de clientes que diariamente acceden al establecimiento, mientras que otros aguardaban estratégicamente apostados en la playa de aparcamientos ubicada frente a la tienda. «Seriedad y rapidez», «precios económicos» o «a todos los destinos» eran algunos de los reclamos escritos a rotulador en simples hojas arrancadas de una libreta. Medios discretos para negocios probablemente aún más discretos.

Mientras tanto, la tienda continuaba ayer recibiendo clientes sin parar. Pese a que la afluencia de publico no ha llegado a colapsar los accesos ni el estacionamiento (hay 5.000 plazas disponibles), la inauguración del primer establecimiento de la multinacional sueca en la Comunitat Valenciana sigue arrastrando a miles de curiosos que ayer se acercaban aún fundamentalmente «a echar un vistazo» y comprar, como mucho, algún detalle.

A pesar de que la empresa escandinava no quiso facilitar ayer datos concretos de ventas y visitas en el día de la inauguración, fuentes de la tienda aseguraron estar «muy satisfechos» con el resultado de esa primera jornada, en la que preveían la llegada de al menos 50.000 personas.