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Academia de 'gamers'

Los videojuegos como profesión

El programa e-Star prepara equipos de jugadores, a los que asigna un sueldo, para competir en los torneos que ofrecen suculentos premios

Los videojuegos como profesión

Los videojuegos como profesión

Del sofá de casa junto a los amigos, a los torneos internacionales contra coreanos de apellidos impronunciables „los más temibles a los mandos„. Del desenfado del simple entretenimiento, a la disciplina de una profesión en auge. Es el paso que han dado los más brillantes alumnos de la academia e-Star, la primera escuela de «gamers» (jugadores profesionales de videojuegos o deportes electrónicos) en Valencia, pionera en España. «Es como un "Masterchef", pero en lugar de cocineros tenemos jugadores de videojuegos», resume Nacho Ansurias, responsable del proyecto, de la empresa Encom.

La academia, cuya sede radica en una vieja calderería reformada, cerca de la calle Serrería, abrió sus puertas el pasado mes de marzo. Para arrancar, tal como relata Ansurias, se hizo un llamamiento a través de las redes sociales a aquellos jugadores «amateurs» interesados en convertirse en «gamers» de un juego de batallas virtuales llamado StarCraft II. «Nos respondieron unas 400 personas y se hizo una selección de diez, que entraron a formar parte de la academia». Durante meses, esta decena de talentosos jugadores, procedentes de todos los rincones del país, se ha reunido cada fin de semana en Valencia para asistir a los exigentes entrenamientos de e-Star. «Por un lado, se trabaja el perfeccionamiento técnico del jugador, para incrementar sus habilidades, y por otro, se entrena el aspecto mental», apunta Ansurias. Para ello, hay un «coach» que resuelve casos de bloqueo psicológico y de desesperación, como la que sufren los que no consiguen pasar de pantalla, superar un nivel o ganar un duelo.

De los diez escogidos, cada uno con un perfil muy distinto, solo han quedado los tres mejores: Moisés Abascal «Hobbit», Gabino Luis «Botvinnik» y Carlos Pérez «Waka». Con ellos se ha fundado el primer equipo profesional de e-Star. Ahora, este trío de «gamers» gana un sueldo que les permite dedicarse en cuerpo y alma a prepararse para competiciones nacionales e internacionales del juego StarCraft II. En ellos, los premios y los contratos de patrocinio de algunas empresas llegan a ser millonarios. No juegan para divertirse; jugar es su trabajo.

Concentración en Suiza

Actualmente, Hobbit y Botvinnik están concentrados en Suiza entrenando para próximos torneos. «Desde el momento que empecé a competir, me tomé esto algo más en serio que un simple "hobby", le dedicaba muchas horas a analizar repeticiones, copiar estrategias de los mejores y practicar mucho, pero ahora que estoy en este club, es mi trabajo, por lo que me lo tomo mas en serio aún si cabe», indica Hobbit. «Hay días que practico más horas, pero más o menos siempre juego unas tres o cuatro horas al día. En épocas de torneo fácilmente el doble», añade. «La academia de e-Star es una puerta a cruzar para todos aquellos jugadores que de verdad quieren tomarse esto en serio, y por otra parte, una primera experiencia dura de competición pues no todos los que entran en la academia salen de allí como ju-

gadores profesionales», concluye.

«Mi madre me dijo una vez: "Sé lo que quieras, pero si quieres ser barrendero, sé el mejor que haya". Cualquiera que esté dispuesto a darlo todo puede vivir de los videojuegos o de lo que quiera», asegura Botvinnik. «El Starcraft II me ocupa tanto tiempo que realmente apenas juego a ningún otro juego. En mi tiempo libre me gusta ver series, charlar con mis amigos o dar un paseo», confiesa. Los grandes rivales están identificados. «Así como la Unión Soviética formó "máquinas de matar" en ajedrez hace 50 años, los coreanos son pioneros en los videojuegos.

Son los que tienen mejor infraestructura y una ética de trabajo para ser los mejores del mundo. En cualquier torneo internacional siempre te vas a encontrar con que el 90 % de las primeras posiciones las toman los coreanos. Son sin duda los rivales a batir, aunque es ostensible que en el ultimo año las diferencias se han recortado», incide Botvinnik.

A día de hoy, en la academia e-Star se están formando dos nuevos equipos, de cinco personas cada uno, para competir en los juegos League of Legends y Dota 2. Todos trabajan duro para evitar el «game over».

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