Suscríbete

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

La empresa que servía para todo

La empresa pública fue constituida hace 28 años para gestionar residuos y amplió más tarde su objeto social

En 1986, la Generalitat tenía una nave de tratamiento de residuos sanitarios ilegal en la Calderona y un serio problema con estos desechos. La «solución» fue entonces dotar de capital público a «Valenciana de Aprovechamientos Energéticos Sociedad Anónima», Vaersa, y encargarle la gestión de residuos especiales. En sus comienzos puso en marcha la planta de tratamiento de fluorescentes en Buñol y fracasó en otras iniciativas encaminadas a la incineración de residuos. A partir de 1988, Vaersa fue asumiendo competencias en el ámbito forestal contratando vigilantes, creando brigadas de prevención y diseñando y ejecutando pequeñas obras y repoblaciones. El PSOE, entonces en el Consell, asumió la necesidad de disponer de una «empresa instrumental», al estilo de lo que Tragsa era para el Gobierno. Vaersa hacia obras, compraba comida para los animales de la Granja del Saler o contrataba al vigilante de Columbretes y la administración valenciana le pagaba cuando podía. Y la empresa comenzó a crecer y a contratar personal. Con cada consellerluego llegó Unión Valenciana y el Partido Popular la plantilla aumentaba y se convertía en refugio para los «afines» sin sitio en otros departamentos de la Administración. Y así hasta el infinito y más allá, siempre fuera de la fiscalización de Les Corts Valencianes.

En 1993, Levante-EMV ya publicó algunas irregularidades en Vaersa. pero todo cambia con la llegada de Rafael Blasco a la conselleria de Medio Ambiente. Vaersa se convierte en un monstruo con departamentos que gestionan «por encomienda» asuntos sensibles en áreas como impacto ambiental o residuos, propios de funcionarios, una practica rechazada ahora por los tribunales. Llega la crisis y Vaersa es utilizada para sortear el limite de endeudamiento de la Generalitat. Después llegan los ERE para reducir personal por la base, las denuncias sindicales y ahora la detención de sus cúpulas directivas.

Compartir el artículo

stats