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Equilibrio roto

El declive de los grandes árboles

El abandono del mundo rural pasa factura a algunos ejemplares monumentales de la Comunitat Valenciana

El área de Medio Ambiente de la Diputación de Alicante ha detectado el deterioro del estado general de algunos de los grandes árboles incluidos en el Catálogo de Árboles monumentales de la Comunidad Valenciana, en especial los ubicados junto a masías y casas de campo que han sido abandonadas como fruto del éxodo rural.

Técnicos de este departamento han advertido a la Conselleria de Infraestructuras y Medio Ambiente de la necesidad de intervenir para rescatar a estos ejemplares del «decaimiento» que atribuyen a la ruptura de un equilibrio con los usos agrícolas y ganaderos que en parte son responsables de que algunos de estos árboles, con una historia detrás de cientos de años, hayan llegado hasta nuestros días.

Los expertos destacan la existencia de «interacciones» entre los árboles y su entorno, en un equilibrio «roto» que podría obligar a recurrir a una intervención «artificial» para recuperarlos. Muchos grandes árboles servían para dar sombra a los ganados y a los propios agricultores, o se sitúan junto a manantiales y abrevaderos que ya no existen, de ahí que el Área de Medio Ambiente propusiera a la Comisión de Seguimiento de Protección y Conservación del Patrimonio Arbóreo de la Comunitat Valenciana, recientemente constituida, intervenir si es necesario reconduciendo el agua de lluvia e incluso llevando el «compost» hacia los árboles que han perdido a su aliado: el ganado.

Seguimiento

Bernabé Moya, director del Departamento de Árboles Monumentales de la Diputación de Valencia y director científico del programa europeo LIFE +«Bigtree», cree que no se trata de una situación «generalizada», aunque admite que «el gran vacio» provocado por la despoblación rural a partir de los años sesenta ha pasado factura a los grandes árboles. La casuística es muy variada aunque es cierto que hay árboles que han perdido sus «utilidades» asociadas al mundo rural, donde servían incluso como hitos en el paisaje: «Algunos están ahí porque orientaban a los viajeros en medio de la lluvia o la niebla», recuerda Bernabé.

Otras especies como el sauco, tan asociado a algunas masías en el Maestrazgo, decaen porque existe un «olvido cultural» sobre su función medicinal. «Se han recuperado muchas masías, pero sus actuales propietarios no saben que pinta ese árbol a la puerta de su casa y no siempre lo valoran», explica.

«Algunos árboles dejan de estar cuidados y decaen, aunque también ocurre que un exceso de celo con una intervención desafortunada puede provocar su desaparición», añade.

Coincide en cada árbol singular es fruto de «muchos equilibrios» que si se rompen pueden llevar a un deterioro, a veces muy rápido. De ahí la importancia de disponer de un catálogo extenso y documentado como el que contempla la ley valenciana de Patrimonio Arbóreo. «Lo mejor que puede ocurrir es que tengamos información suficiente sobre el estado actual de cada uno de estos grandes árboles». Un conocimiento que permite actuar preventivamente y detectar cualquier alteración que pueda comprometer la supervivencia, concluye Bernabé Moya, uno de los principales impulsores de esta ley.

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