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Patrimonio histórico

La catedral vuelve a sus orígenes

La ampliación del museo conectará la capilla del Santo Cáliz con un muro de cristal - Los arqueólogos vuelven a la seo después de 40 años

La catedral vuelve a sus orígenes

La catedral vuelve a sus orígenes

El cabildo de la catedral de Valencia sigue adelante con el proceso de recuperación de la imagen gótica del templo iniciado hace unos años de la mano del arquitecto conservador de la seo, Salvador Vila. Tras dejar a la vista la fachada del ábside y recuperar el sistema de evacuación de pluviales de época medieval, esta semana han empezado los trabajos para la remodelación y ampliación del museo catedralicio, en el ala este del templo, recayente a la calle Barchilla.

Las obras, adjudicadas a la empresa Cyrespa, acabarán en noviembre del año próximo, coincidiendo con el inicio del año jubilar del Santo Cáliz. Precisamente con esta intervención se quiera dar resalte al grial, la joya de la corona del museo, en cuya capila concluirá el recorrido por el museo.

El proyecto consiste en la ampliación del museo de la catedral, que triplicará su superficie y que mejorará su conexión con la capilla del Santo Cáliz (antigua sala capitular) a través de un nuevo muro parcialmente acristalado, que evocará el carácter exento que en su día tuvo la capilla donde se custodia la reliquia.

El cristal, según explica Salvador Vila permite identificar una intervención moderna y a la vez deja ver los elementos góticos ocultos durante siglos que ahora volverán a quedar a la vista, como las fachadas de las capillas de San José y San Francisco de Borja, que se integrarán en el interior del museo tras su remodelación.

La zona en la que se va a intervenir comprende la calle Barchilla en toda su longitud y ha sido objeto de varias intervenciones a lo largo de la historia. En el siglo XIV, en esta zona había dos cementerios y la torre de San Pedro, el primitivo campanario. Posteriormente, en esta zona se construyó el archivo y la librería, que constaba de dos plantas. En el siglo XVIII, se añadió el vestuario canonical, un edificio tan alto que ocultaba el ventanal norte de la capilla del Santo Cáliz. Constaba de tres plantas y una cubierta inclinada a dos aguas. Este edificio quedó destrozado en gran medida durante un incendio registrado en la Guerra Civil. La zona destruida fue reconstruida conservando elementos como la columna helicoidal central («agulla») de la libreríaque ha llegado hasta nuestros días y que se integrará en el nuevo museo.

En los años 60 del siglo pasado empezó a cobrar fuerza la idea de construir en esta zona un museo. Las primeras obras de adecuación del museo se llevarían a cabo finalmente entre 1964 y 1967. Un año antes, en 1963, se aprovecharía para acometer trabajos de exploración en el subsuelo de esta zona, también conocida como «fossaret». Aquella ha sido la única intervención arqueológica que se ha llevado a cabo con metodología moderna en la catedral. Después de cuarenta años, los arqueólogos volverán ahora a excavar en este punto, donde espera encontrar además de enterramientos de la edad media y el arranque de la torre campanario primitiva. No se descarta la posibilidad de poder localizar los restos, de haberlos, de la antigua mezquita, sobre la que se construyó la catedral.

Las últimas obras llevadas a cabo en el museo son de 1985 bajo la dirección del arquitecto Luis Gay.

El proyecto actual pretende adecuar y ampliar los espacios del museo, incorporando la segunda planta y la cripta del subsuelo, que se habilitará como museo arqueológico. Para ello, se recupera parcialmente la volumetría histórica, perdida en el incendio de 1936, de la edificación que se prolongaba hasta el muro norte de la antigua Sala Capitular. Con este fin, se elimina la ampliación parcial ejecutada a mediados del siglo XX para crear el museo.

La fachada a la calle Barchilla quedará así completada en toda su longitud „eliminando el espacio retranqueado y enrejado actual„ y con una altura inferior, de modo que no se tape el muro norte de la capilla del Santo Cáliz, que también se restaurará.

El lienzo de fachada que se amplía, se proyecta con las mismas características geométricas y formales que tuvo en el siglo XV, quedando interrumpido a cierta distancia de la capilla del Santo Cáliz y resolviéndose el encuentro en toda su altura por un pared acristalada.

Esta solución aligerará el encuentro entre ambas edificaciones, para lo que se acristala también en los restantes paramentos, permitiendo la visualización del lienzo de sillería y contribuyendo a identificar claramente la nueva construcción, explica la memoria del proyecto.

La mayor parte de la superficie que se gana para el museo, que en total sumará 738 metros cuadrados, el triple que en la actualidad, se destina a espacios expositivos. En la ampliación se suman algunos espacios de las edificaciones adyacentes, como la escalera y locales anejos al museo, así como las plantas superiores del edificio con fachada neoclásica del que arranca el puente de paso hacia el Palacio Arzobispal.

Entrada noble

Este aumento espacial y de superficie responde a la necesidad de contar con una nueva salida de emergencia para protección contra incendios, a la ubicación de un núcleo de aseos y a la obtención de espacios suplementarios de almacenaje y servicios. El museo contará además con un ascensor para que las personas con movilidad reducidad puedan acceder a todas las plantas.

El acceso principal al museo se se mantendrá a través de la nave de la Epístola, aunque ya no se accederá por la capilla de San Francisco de Borja. El proyecto recupera el acceso directo desde la nave lateral, atravesando un arco gótico cubierto por bóvedas, lo que «ennoblece» la entrada al Museo.

Con la finalidad de poner en valor el lienzo de sillería de la antigua sala capitular, donde se encuentra la capilla del Santo Cáliz, y para que pueda ser contemplado en su totalidad, se plantea el uso de paneles acristalados, tanto en la fachada como en todos los forjados y en la cubierta.

La intervención arqueológica prevista en el subsuelo del museo es uno de los aspectos que más interés han suscitado. La zona excavada se incorporará al espacio del museo con los restos que salgan a la luz. La preceptiva excavación seguro que dará luz sobre los vestigios arquitectónicos que los historiadores describen en esta zona de gran interés no solo para la documentación de las etapas constructivas de la catedral, sino también para ampliar la información sobre el núcleo fundacional de Valentia. La zona a excavar está a pocos metros de la plaza de la Almoina, donde se encuentran las ruinas del foro romano.

Se pretende además que en los paramentos interiores del museo se puedan leer cuantas edificaciones se hayan podido ir superponiendo y, sobre todo, poder identificar las fachadas de antiguas capillas góticas al oeste, donde posiblemente puedan aparecer fábricas de sillería aún ocultas.

Todo esto, junto con la liberación de la columna gótica en sus dos plantas, enriquecerá el espacio museístico para los visitantes y para quienes pretendan ampliar los conocimientos de esta parte de la catedral, afirma Vila.

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