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"La consellera debe mirar por la gente de a pie, en vez de hacer obras faraónicas"

La morosidad de la Generalitat complica la independización de María García, una vecina de Xàtiva

"La consellera debe mirar por la gente de a pie, en vez de hacer obras faraónicas"

"La consellera debe mirar por la gente de a pie, en vez de hacer obras faraónicas"

Los impagos de la Generalitat en las ayudas a la vivienda han complicado los sueños de independencia de María García Perales, una vecina de Xàtiva de 34 años, a quien la Conselleria de Territorio debe 10.800 euros. Afortunadamente, la morosidad de la administración autonómica la ha pillado con trabajo, como administrativa en una ferretería de Canals, pero tampoco anda «sobrada» desde el punto de vista económico. «El dinero me hace falta y no quiero vivir ahogada... Y más cuando ves que se gastan el dinero en tonterías», explica a Levante-EMV. María decidió independizarse hace unos años. Hizo las cuentas, analizó sus posibilidades y vio que «podía comprar una VPO de 70 m2» en Xàtiva, con la ayuda de varias subvenciones, que le concedieron, de acuerdo a sus ingresos. «Una primera ayuda sí pude cobrarla en 2012, pero el cheque vivienda que me reconocieron en mayo de 2013, aún no lo he recibido».

María comenzó a preocuparse cuando vio que pasaban los meses y la ayuda no llegaba. Y acudió al PROP de Xàtiva donde «no tenían ni idea de lo que pasaba». Tuvo que desplazarse hasta Valencia «donde me explicaron que reunía todos los requisitos pero que mi ayuda no constaba oficialmente para la Generalitat». La funcionaria que atendió a María ya le dibujo el desalentador escenario que vivían los beneficiarios de las subvenciones. «Me explicó que se debía mucho dinero, en algunos casos desde 2008, así que yo tardaré en cobrar, aunque antes tendré que volver a traer toda la documentación».

Afortunadamente no ha perdido la ayuda a la subsidiación del Ministerio de Fomento, aunque la decisión del Gobierno de eliminarla hará que sólo pueda cobrarla 5 años, en lugar de diez, si un cambio de legislación no lo remedia. «Mi hermana sí que la ha perdido, porque no le dejaron renovar la subsidiación», explica María quien añade: «No tenemos sueldos hasta allá. No somos de familia rica, somos gente trabajadora que va pagando poco a poco sus casas, por eso es tan importante que paguen todas las ayudas que nos reconocieron».

Por eso María, que estará hipotecada cuarenta años para pagar su vivienda de 70 m2 de 98.000 euros, le pide a la consellera, Isabel Bonig, «que piense en el ciudadano de a pie, que miren por la gente en lugar de hacer obras faraónicas».

A pesar de los quebraderos de cabeza que le ha provocado toda esta historia, María asegura que volvería a hacer lo mismo. «Tengo derecho a recibir estas ayudas y confío en que nos pagarán».

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