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Tribunales

Calatrava tilda de "cáotica" la gestión del Consell sobre el Centro de Convenciones

Acusa ante el juez a la Generalitat de poner excusas de mal pagador para no abonarle sus honorarios

Santiago Calatrava califica de «caótica» la gestión de la Generalitat en el proyecto del Centre de Convencions de Castelló, atribuye al ayuntamiento la ampliación de la superficie (que derivó en un incremento del presupuesto de 60 a 180 millones), y achaca la negativa de la sociedad autonómica de Proyectos Temáticos (Sptcv) de pagar una segunda parte de sus honorarios -luego rectificó ante la posible denuncia por impago-a la falta de financiación del Consell. Así figura en el escrito que los abogados de Calatrava han remitido al juzgado de instrucción número 5 de Castelló en el se solicita archivar la imputación del autor.

«Eran excusas de mal pagador», porque «ni los responsables políticos ni los que directamente estaban a cargo del proyecto pusieron objeción alguna al trabajo presentado, que excedía claramente lo establecido en el primer programa de necesidades, con lo que cabe adelantar que todas las misivas de la Sptcv en las que reiteraba que el proyecto debía ajustarse a los 60 millones no fueron sino excusas para no abonar los honorarios, que se pagaron con evidente retraso», añaden. El diseñador recuerda que el Consell no rechazó el proyecto en los plazos marcados en el contrato y considera que su intento de no abonar el anteproyecto se debía a su mala situación financiera. «Nicolás Figueres (exdirector general de la Sptcv), reconoció que la sociedad carecía de presupuesto, lo que nos lleva a entender que toda la secuencia epistolar respondía a la intención de dejar el pago al presupuesto posterior».

En su relato, deja en mal lugar la gestión del Consell, que afirma que estuvo llena de «contradicciones» y «ambigüedades» y revela «una falta de sintonía» entre la Generalitat y el ayuntamiento. Insiste que el expresidente del Consell, Francisco Camps, llamó al arquitecto instándole a «hacer el mayor esfuerzo para desarrollar» el proyecto. Según su relato la Sptcv le trasladó tres propuestas: de 16.000 metros cuadrados, 48.000 y 62.000. «La situación era ambigua, por no decir caótica», señala el arquitecto. Ante tal «indefinición», Calatrava indica que ante el incremento presupuestario que comportaba la sobredimensión del proyecto, propuso una construcción por fases, pudiéndose hacer una primera por 60 millones.

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