La alcaldesa de Valencia Rita Barberá, candidata por séptima vez consecutiva a la vara de mando del cap i casal, apeló ayer la unidad de partido y evitó airear sus discrepancias con Alberto Fabra, aunque reconoció que existen. A sus 66 años pidió a los valencianos que sigan confiando en su gestión y mostró su agradecimiento a la cúpula del Partido Popular por la confianza depositada en ella. Barberá explicó que se siente «muy orgullosa» de ser del PP, al que tiene como «un hijo» porque fue parte de su creación y admitió que las críticas las ha realizado donde tenía que hacerlas «para no perjudicarlo». «Siempre me habéis visto buscando la unidad, trabajando todos juntos y guardando las discrepancias, tan legítimas como los cariños, para los sitios donde se tengan que plantear», señaló.

Tras su acto de «entrega» al partido, explicó los motivos por los que vuelve a presentarse a la reelección tras 24 años al frente del consistorio: «No me voy porque son tiempos difíciles y es en estos momentos cuando hay que demostrar la fuerza y las ganas».

La primera edil reconoció que ha cometido errores «y he pedido perdón por ellos„explicó„, pero eso no sirve para algunos de la oposición que demuestran aires totalitaristas y revanchistas». Sin embargo, Barberá defendió que su trabajo estos 25 años se ha hecho «sin ningún tipo de tropelía». «Aquí nadie se ha enriquecido y lo digo con orgullo», aseguró.

La alcaldesa continuó su ofensiva contra la oposición: «Todos los partidos de la oposición quieren unirse para tirarnos y destruir». Aseguró que en su campaña buscará «una mayoría suficiente» y no se plantea «un socio de gobierno». No fue el único recado que le mandó a Ciudadanos, a los que acusó: «Algunos parecen más derechas que nosotros y luego se presentan como centro izquierda».

Rita Barberá dijo con un media sonrisa que maneja datos de sondeos municipales «que no son nada malos», pero no quiso desvelar.