La empresa Abertis está interesada en prolongar la concesión de los peajes de la AP-7 en Catalunya y la Comunitat Valenciana. El presidente de la concesionaria de autopistas, Salvador Alemany, aseguraba recientemente en una entrevista concedida al canal 3/24 de la Televisió de Catalunya que a su compañía le interesa «alargar» la concesión de los peajes de la autopista AP-7 cuando finalice en los años 2019 y 2021 «si hay nuevos concursos», aunque admitió que esta prórroga depende de la decisión que tome la Administración central.

«Es una decisión que tiene que tomar la Administración en función de sus recursos y, si un país es suficientemente rico como para hacerlo todo y gratuito, así lo hará; yo también lo haría», admitió. Fuentes oficiales de la mercantil que preside Alemany, explican a Levante-EMV que «una empresa como Abertis, que gestiona las autopistas desde siempre, siempre tiene interés por mantener las concesiones, pero no depende de nosotros». Desde Abertis añaden que están «dispuestos a hablar y negociar, porque se trata de nuestro negocio, pero la última decisión no es nuestra». Aunque acto seguido explican que «no hay nada cerrado», aunque las declaraciones del presidente de la compañía tiene todos los visos de ser un globo sonda lanzado al gobierno. El Ministerio de Fomento guardó ayer silencio sobre las intenciones de Abertis.

Las autopistas de peaje en el corredor mediterráneo son una herencia franquista que han perpetuado los sucesivos gobiernos democráticos. La sociedad Aumar (Autopistas del Mare Nostrum) logró la concesión de los tramos Salou (Tarragona)-Valencia y Valencia-Alicante por un plazo de 27 años (hasta 1998), el 23 de julio de 1971 y el 21 de diciembre de 1972, respectivamente. El contrato aún continúa y seguirá vigente hasta 2019 (así se alcanzarán 48 años de concesión), gracias a tres prórrogas que Aumar pactó sucesivamente con Gobiernos de la UCD (en 1981-1982 una prórroga de 6 y 4 años más, hasta 2004), del PSOE (en 1986 una prórroga por dos años más hasta 2006) y del PP (en 1997 por 13 años más, hasta 2019). Las renegociaciones siempre se han aprovechado para reducir tarifas a cambio de mejorar y abarcar más tramos y ampliar los años de concesión (que pueden extenderse hasta los 75 años, tras un cambio legal que hizo el PP en 1997). En la última renegociación, el artífice del acuerdo fue el presidente de la Generalitat, Eduardo Zaplana, quien pactó con Aumar (con el visto bueno de Aznar) la ampliación de la concesión por trece años más a cambio de una rebaja de tarifas del 30% y el 40% y una inversión de 5.000 millones de pesetas en «mejoras y nuevos enlaces (como el de Terra Mítica)».

En los últimos años, la consellera Isabel Bonig se ha mostrado partidaria de dejar extinguir la concesión de la AP-7 en 2019, aunque con el matiz de que «si el Ministerio de Fomento estableciera un peaje para mantenimiento y conservación debería ser un canon para toda la red [española] y para todos el mismo».