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Contaminación

Expertos en Química piden investigar el nexo entre cáncer y cementeras

Vicent Yusà, del departamento de Química Analítica de la UV cree necesario tranquilizar a la población

El investigador y miembro del Departamento de Química Analítica de la Universitat de Valencia, Vicent Yusà, destacó ayer la necesidad de profundizar en el posible impacto de las cementeras en la salud de los ciudadanos después de que un estudio del Instituto de Salud Carlos III detectara un «exceso» en el número de cánceres en la proximidad de las fábricas de cemento, cal, yeso y óxido de magnesio.

Según este estudio, en el conjunto de España el impacto combinado de hasta 33 tipos de cánceres es más frecuente—entre un 3% (mujeres) y un 4% (hombres) en el entorno de estas instalaciones (menos de 5 kilómetros).

El caso de Sagunto sobresale sobre el resto al registrar «datos estadísticamente significativos» de un mayor número de cánceres de hígado (+161%), estómago (+45%), pulmón (33%) y de laringe (109%).

Yusà manifestó que el estudio de García Pérez y sus colaboradores sobre mortalidad por cáncer en las poblaciones que viven cerca de cementeras, y otras instalaciones similares, «debe ser tenido en consideración, ya que alerta sobre la posibilidad de un impacto negativo en la salud de la población debido a las emisiones de estas instalaciones».

Preocupación

«Sin duda esta información científica incrementa la preocupación ciudadana, y por lo tanto debería ponerse en marcha un programa integral de evaluación del impacto ambiental y sobre la salud humana de las cementeras ubicadas en la Comunidad Valenciana», aseguró Yusà, que desde hace años investiga la presencia trazas de pesticidas en organismos humanos.

Según Vicent Yusà, este programa de vigilancia especial debería impulsarse conjuntamente entre la Generalitat, las empresas y los ayuntamientos.

«El programa tendría como objetivo evaluar si realmente existe una mayor exposición de las poblaciones que viven alrededor de estas instalaciones a los contaminantes cancerígenos que están asociados con la producción de cemento, como los metales As, Cd, Cr, Ni, así como las dioxinas y furanos».

Si se confirma esta mayor exposición a los contaminantes cabría entonces precisar cual es la fuente o fuentes de las emisiones ya que el estudio solo constata que hay más cáncer en el entorno de las cementeras, no que estas sean las responsables.

El programa debería incluir, según explicó, un monitoreo ambiental y Evaluación del Riesgo de metales y Dioxinas: Evaluar los niveles de estos contaminantes en suelo, aire, agua y alimentos en las zonas donde se ubican las cementeras, compararlas con zonas de referencia, y realizar la correspondiente evaluación riesgo, teniendo en cuenta las diversas vías de exposición (oral, inhalación).

La presencia en la sangre o pulmones de estas sustancias constituye una anomalía probablemente derivada bien de emisiones difusas o incontroladas o de un mal funcionamiento de instalaciones inventariadas. Para asignar finalmente la fuente cabría utilizar modelos de dispersión, recordó.

Según Yusà, algunas universidades como la Rovira y Virgili en Cataluña ya han desarrollado este tipo de trabajos.

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