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Grabaciones y empresas investigadas

La trama usaba un piso para espionaje con vistas al Palau y a la diputación

El exgerente de Imelsa Marcos Benavent alquiló la vivienda amueblada de tres dormitorios a nombre del patronato de turismo - Se utilizó para reuniones con contratistas y para grabaciones hasta de vídeo

La trama usaba un piso para espionaje con vistas al Palau y a la diputación

La trama usaba un piso para espionaje con vistas al Palau y a la diputación

Cualquier televisión que buscara la mejor ubicación para tener un privilegiado tiro de cámara para grabar y controlar a las visitas del Palau de la Generalitat o de la propia diputación repararía en el edificio situado en el número 2 de la Plaza de Manises y en los balcones y ventanales de las plantas altas. El exgerente de la empresa pública Imelsa y hombre clave de la trama del cobro de presuntas comisiones por adjudicaciones de contratos amañados eligió ese enclave para instalar el cuartel general desde el que gestionar asuntos delicados o realizar grabaciones sensibles. Concretamente la puerta 17, en la cuarta planta del edificio.

El inmueble, hoy puesto de nuevo en el mercado por una agencia inmobiliaria, fue alquilado por 864 euros mensuales por Imelsa para ser utilizado presuntamente por el patronato de turismo Valencia, terra i mar, antes adscrito a la empresa pública. Fuentes de la propia Imelsa corroboraron las informaciones ofrecidas a este periódico por un contratista sobre uno de los usos reales de la vivienda: albergar reuniones comprometidas en las que se negociaban adjudicaciones que hoy están siendo investigadas. Algunas de ellas gestionadas desde la propia Imelsa como encomiendas o incluso desde la diputación, cuyas negociaciones quedaban en manos de Benavent como hombre de confianza del presidente provincial. En ese piso se habrían realizado grabaciones de audio y de vídeo sobre conversaciones y visitas a la vivienda. A este tercer «piso franco» se le dio un uso muy parecido al de los dos inmuebles clandestinos y diáfanos ubicados en la calle Sabaters, justo detrás de la sede de Imelsa, en Conde Trénor, tal como reveló Levante-EMV el pasado martes.

En el inmueble de cien metros cuadrados había una parte habilitada para despachos y también fue usado durante un tiempo por personal de Imelsa, según las mismas fuentes. Con todo, desde la diputación admitieron que ese piso no era ni la sede oficial de la empresa ni del patronato, ubicado en la misma plaza, al lado de la diputación.

La querencia de Benavent por las grabaciones le llevó a instalar un dispositivo con antena en la sede de la empresa con el que pretendía interceptar conversaciones entre diputados de las cercanas Corts.

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