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Padres por gestación subrogada

Contar a un niño que viene de otro París

Una pareja valenciana escribe dos cuentos sobre hijos nacidos por gestación subrogada para que estos pequeños conozcan sus orígenes

La vida de Ornella y su familia es digna de novela. Pero la pequeña, de dos años, no tenía un cuento donde verse reflejada. Ningún libro infantil relataba una trama con la que ella pudiera identificarse. Y eso que su historia bien merece una película: dos chicos veinteañeros „el valenciano Luis Moya y el italiano Denis Zamaro„ se conocen en Gales en el transcurso de una beca Erasmus, su amor se mantiene durante más de veinte años (boda incluida hace tres) y al fin, en octubre de 2013, cumplen el sueño de sus vidas: ser padres de una hija nacida por gestación subrogada en Estados Unidos (el mal llamado proceso de «vientre de alquiler»). Esa niña es Ornella, gestada en el útero de Melissa „una funcionaria de Springfield, a tres horas de Chicago y a 7.294 kilómetros de Valencia„, que se había ofrecido voluntaria para esta técnica de reproducción asistida prohibida en España pero legal en la primera potencia mundial.

Ornella ha cumplido dos años y un mes, pero seguía sin tener un cuento. «Mucho antes de que ella naciese me planteé cómo le explicaría la forma en que vendría al mundo, a qué edad decírselo y con qué palabras», explica Denis Zamaro. Su otro padre (ella los llama «papá» y «papi»), Luis Moya, es psicólogo y sabe de la conveniencia de que todos los niños conozcan sus orígenes en la medida de lo posible.

Por ello, y cansados de no encontrar nada escrito para niños nacidos por gestación subrogada salvo en inglés y uno en italiano, ambos se pusieron manos a la obra y escribieron un cuento (con ilustraciones de Mercedes Balaguer y publicado por la Editorial Bostezo). Si fueron capaces de destrozar armarios, impedimentos legales y tabús sociales, también han podido regalarle a Ornella „y a todos los niños como ella„ un cuento autofinanciado. Bueno, dos. Uno de ellos, titulado «Papá, papi y yo. La historia de una niña nacida por gestación subrogada», centrado en una familia homoparental como la de ellos. El otro, titulado «Eric y su familia. La historia de un niño nacido por gestación subrogada», recrea la vida de un niño de gestación subrogada criado en el seno de una familia heteroparental, con padre y madre. Ambos son cuentos para visibilizar y contar a los niños las diversas maneras de conformar una familia. Y, muy especialmente, cómo se formó la suya propia.

En la historia, aparte de los guiños personales a la vida particular de Ornella y las alusiones a la semillita, el huevecito y la barriguita que cuida cual canguro el fruto del amor paterno, los niños pueden ver que «Lilly tiene sólo mamá». Que «Aitor no se parece a sus papás porque su pelo es muy rizado y su piel de otro color». Que «Sebastián tiene un papá y una mamá». O que «Elisa vive con su hermana, sus abuelos y Tipi, una perrita salchicha». Es decir, los distintos tipos de familia. «Hemos intentado así reflejar una realidad social cada vez más frecuente que necesita un reconocimiento y aceptación por parte de las instituciones», matizan. Tienen aún otro objetivo: «que se sepa lo que es la gestación subrogada, que se pregunte, que se informe, que no se quede con las noticias de prensa amarilla o con la información sesgada y tergiversada que proporcionan algunos medios».

Más caro y estresante a distancia

Luis y Denis insisten en la filosofía que subyace a sus cuentos. «Rompemos una lanza por las personas que deciden recurrir a esta técnica de reproducción asistida para crear su propia familia. Nosotros no hemos podido hacerlo en nuestro país y seguir de cerca el embarazo de nuestra hija, lo que hace que el proceso pueda ser estresante por la lejanía y la falta de control. Además, debido a ello se trata de un proceso caro y con alto coste emocional», cuentan.

Ellos confían „o mejor dicho, desean„ que pronto pueda realizarse también en España el proceso de gestación subrogada. «Ello „concluyen„ será un indicador de desarrollo ético y moral y de nuestro avance como sociedad civilizada. Porque se trata de un proceso que aporta felicidad a todas las partes implicadas».

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