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La despedida a Rita Barberá

El PPCV no toca las líneas rojas

La cúpula regional desoye las voces que plantean una reflexión y mantiene su postura de echar a los imputados - Ortiz mantiene que deben ser coherentes y asegura que cuentan con el apoyo de las bases y de la dirección nacional del partido

El PPCV no toca las líneas rojas

El PPCV no toca las líneas rojas

El repentino fallecimiento de la exalcaldesa de Valencia, Rita Barberá, ha reabierto el debate en el PP nacional sobre la mano dura contra la corrupción, una reflexión a la que en un inicio también se sumó un conmocionado PP valenciano. Varias voces dentro de la organización valenciana se han alzado cuestionando las líneas rojas de cúpula regional, según las cuales los imputados deben salir de las instituciones y cargos públicos. Aunque la controversia sigue viva, la dirección que capitanea Isabel Bonig ha tomado ya una decisión: mantener su política de apartar a quienes resultan salpicados por asuntos turbios.

Gana así la postura de quienes desde que estalló el caso Taula defienden medidas contundentes desde el principio como única forma de limpiar la imagen del PP y recuperar el electorado huido. El dirigente provincial de Alicante y exvicepresidente José Ciscar defiende esta tesis frente a otros como el barón provincial de Valencia, Vicente Betoret, que entiende que deben ceñirse a los estatutos del partido. Estos prevén la apertura de expediente disciplinario en la fase de apertura de juicio oral.

La coordinadora general del PPCV, Eva Ortiz, fue la encargada ayer de transmitir su posición en una rueda de prensa ofrecida tras la reunión del consejo de dirección, el primero que se celebraba tras la muerte de Barberá. A la comparecencia no asistió Isabel Bonig, quien atraviesa un momento delicado dada la estrecha relación que llegó a tener con exsenadora territorial. Aunque en algunas ocasiones es Eva Ortiz quien da cuenta a de las reuniones de los lunes, la ausencia de Bonig fue significativa.

La coordinadora y diputada tuvo que responder a varias preguntas relacionadas con Barberá. En sus respuestas, dejó claro que uno de los ejes estratégicos del nuevo PPCV (marcar distancias con los casos de corrupción) no variará a pesar de la conmoción por la muerte de Barberá y de que a nivel nacional varios responsables se han llegado a cuestionar si fue correcto apartar a la exalcaldesa. «Hemos de ser coherentes», argumentó Ortiz al ser preguntada sobre si revisarían las líneas rojas. «Vamos a seguir estando donde estábamos», indicó. La dirigente mantuvo que el PP de Bonig siempre ha actuado escuchando a las bases y se mostró convencida de que tienen el apoyo de la militancia en su política de mano dura que, reconoció, les ha llevado a tomar decisiones «muy dolorosas y quizás injustas». En todo caso, dijo que el lugar para debatir sobre este asunto será en los congresos del partido tanto en el nacional, como en el regional.

Por otro lado, la número dos del PPCV descartó que este asunto pueda perjudicar el liderazgo de Bonig e insistió en que la presidenta cuenta con el respaldo de Génova. «Hablamos permanentemente», apostilló. Para Ortiz una prueba de la sintonía con la dirección nacional es que el viernes acudirá a Castelló el vicesecretario nacional de organización, Fernando Martínez Maíllo, para clausurar una jornada que contará con la presencia del economista afincado en Londres, Daniel La Calle. El sábado viajará a Valencia el presidente de la Xunta de Galicia, Alberto Núñez Feijóo, para participar en otras jornadas organizadas por el PPCV sobre municipalismo.

Pons hace autocrítica popular

Desde el PPCV subrayan que fue la dirección nacional quien decidió la marcha de Barberá del partido. Ortiz recordó el pacto con Ciudadanos e incidió en que Rajoy tuvo que elegir entre formar gobierno o sacrificar a Barberá.

Para Ortiz si en algo quizás se equivocó el PPCV con Barberá fue en las formas, en la falta de diálogo. Pero recordó que la decisiones se tomaron en un contexto de presión política y mediática muy fuerte. Ortiz admitió que la cúpula regional estaba respetando la voluntad de la familia y por eso no acudió al tanatorio.

Por su parte, el portavoz del PP en el Parlamento Europeo, Esteban González Pons, admitió ayer que el PP, los demás partidos y los medios de comunicación podrían haber hecho «las cosas diferentes» con la exalcaldesa.

«Ahora es muy fácil mirar atrás y ver en que nos equivocamos», argumentó González Pons, para defender la necesidad de evitar tanto los juicios paralelos como las condenas paralelas.

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