? Durante años el suelo ha sido un valor refugio, como el oro en ciertos contextos temporales de la economía mundial. Muchos valencianos, amparados por las recalificaciones, vendieron terrenos. Desde los grandes inversores hasta los pequeños agricultores o los particulares con el fragmento de una herencia en forma de bancal soñaron con adecentar sus economías domésticas a mayor gloria del boom inmobiliario. Vino la crisis y luego un Consell «verde». La Generalitat, con el plan Pativel, ha ampliado los lindes de la protección medioambiental dejando fuera de juego a muchos que apostaron por los «pais» y vieron truncados sus sueños y malbaratado su patrimonio. El drama personal de uno de estos ciudadanos «estafados» por el sistema explotó en sede parlamentaria esta semana en un chusco incidente. Más allá del fondo del asunto -la obligada protección del litoral- y habida cuenta de que el turismo es la mayor industria de este país ¿qué esperaban?