«Solo en los años en los que el Gobierno se volcó en el AVE a València hubo una inversión cercana a la media de lo que nos correspondería», lamentó ayer el presidente de la Generalitat, Ximo Puig, en presencia del ministro de Fomento Íñigo de la Serna, al que reiteró, no obstante, su voluntad de colaborar y «trabajar juntos».

Puig resaltó el «compromiso permanente» de los empresarios tanto en el ámbito interno de sus empresas como en su implicación en los problemas de la sociedad valenciana, destacando su apoyo en dos reivindicaciones concretas como la infrafinanciación y la infrainversión.

A su juicio, el déficit de financiación estatal y la escasa inversión en infraestructuras, unido a la inmensa deuda de la Generalitat, impiden a las administraciones públicas «actuar para mejorar la competitividad» de las empresas», destacó.

«El motor público valenciano está gripado y tiene las manos atadas» para dar a los sectores productivos del territorio la cobertura que necesitan.

«A pesar de que el sector público no está ayudando ni interviniendo lo que debería -declaró-, la Comunitat Valenciana ha sido la que más ha crecido en España en el año pasado (un 3,9%), la que lidera las exportaciones y donde más creció el turismo extranjero (un 17%)».

Sobre el corredor mediterráneo, el presidente de la Generalitat lamentó que haya pasado «demasiado tiempo» sin que se prestara suficiente atención a esta infraestructura» y deseó no volver a verse en la necesidad de tener que justificar la necesidad de su puesta en marcha. Finalmente, agradeció al ministro su compromiso con el corredor -«una prioridad real para Europa y para España»-, aunque reiteró que era el momento de «pasar de las palabras a los hechos».