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Control sindical

CGT toma el control sindical en Podemos al ser la única central en presentarse

El partido asegura que los empleados del grupo parlamentario y de la propia formación política pertenecen al sindicato anarquista

La central anarquista CGT se ha hecho con el control sindical de Podemos en València. Las elecciones internas celebradas entre los trabajadores del partido político, por un lado, y del grupo parlamentario, por el otro, tuvieron como resultado el pasado mayo el triunfo de la CGT. En ambos casos se elegía a un delegado y la designada por sus compañeros fue una afiliada a la escisión de la CNT. De los ocho empleados del grupo parlamentario, cuatro votaron por Irene Gómez Santos, otros tres por César Marí, y el último votó en blanco. En el partido político participaron en el proceso trece trabajadores. Ocho votaron por Delfina Zubillaga, dos por Marta Soriano y hubo tres abstenciones. Los perdedores también concurrían por la CGT.

Dada la alianza de Podemos con Izquierda Unida (IU), podría pensarse que al menos hubiera habido una candidatura de CC OO, el sindicato fundado por activistas comunistas en los años sesenta. No obstante, fuentes oficiales de Podemos explicaron que tal circunstancia no se produjo porque los trabajadores del partido y del grupo parlamentario son de la CGT. Así que, «de forma natural», eligieron a una de ellas como delegada.

La Confederación General del Trabajo (CGT) se escindió de la histórica Confederación Nacional del Trabajo (CNT) en 1989 por la divergencia en la acción sindical. Por tanto, se trata de una central libertaria y, como organización asamblearia, tiene una evidente sintonía con Podemos. Sin embargo, en la Comunitat Valenciana su presencia es reducida.

Los últimos datos de la Generalitat sobre elecciones sindicales, del pasado 30 de junio, lo sitúan en el décimo lugar del escalafón en la autonomía. Con 523 delegados, de los cuales solo 54 son funcionarios, acapara el 1,95 % del total.

El partido de Pablo Iglesias trató tras su fundación de poner en marcha su propia central sindical. Aquel intento, sin embargo, no acabó cuajando. Mientras la CGT toma el control sindical de Podemos, esta formación política, aliada con Izquierda Unida, ha intentado, también sin éxito, hacer lo propio en CC OO-PV, tal como publicó este diario. La salida de Paco Molina como secretario general y la posterior victoria de su delfín Arturo León fue interpretada como el asalto fracasado a la dirección del sindicato de Podemos y los críticos de EUPV -conocidos por sus detractores como los «garzonitos», en referencia al líder de la IU ahora absorbida por Unidos Podemos, Alberto Garzón-. Este sector, todavía con mucha influencia en la central sindical, fue, junto a la federación de Industria de Pedro Javier Galarza, el que animó y apoyó a Jaume Mayor a ir a por todas para ganar el liderazgo de CC OO-PV en el congreso del pasado mes de abril.

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