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Lluvia de estrellas

Las perseidas más resplandecientes

El fenómeno astronómico alcanza su máximo esplendor durante este fin de semana desde que diera comienzo a finales del mes pasado

Las perseidas más resplandecientes

Las perseidas más resplandecientes

Andreu Baviera | València

La observación durante el verano boreal hace de las perseidas la lluvia de meteoros más popular y la más fácilmente observable de las que tienen lugar a lo largo del año. La próxima madrugada, del sábado día 12 al domingo 13, será el momento óptimo para admirarlas. La luna, en su forma de cuarto menguante, será determinante este año ya que su luminosidad impedirá verlas con claridad . Con todo, para este año se espera que caigan 100 meteoros por hora «siempre que se produzcan unas condiciones óptimas». Así lo explica el astrónomo de la Universitat de València y vicepresidente de la Agrupación Astronómica de la Safor, Enric Marco.

Las perseidas son popularmente conocidas como «Lágrimas de San Lorenzo» por la proximidad de la mayor caída de meteoros al 10 de agosto, día de la festividad del mártir del mismo nombre. Son visibles desde todo el hemisferio norte en pleno verano y pueden superar los 50 kilómetros por segundo. Aunque su momento de máxima actividad tiene lugar en las noches del 11 al 13 de agosto, comienzan habitualmente a verse hacia el 23 de julio y terminan hacia el 22 de agosto.

Cómo se forman las perseidas

Las lluvias de estrellas se producen cuando la traza de partículas de polvo y rocas que dejan los cometas en su órbita alrededor del Sol entran en la atmósfera de la Tierra y se volatilizan produciendo un efecto luminoso: los meteoros.

Estos fenómenos se pueden prever con antelación, ya que todos los años la Tierra en su camino alrededor del Sol atraviesa la trayectoria de varios cometas, en este caso el 109P/Swift-Tuttle. Cada año a principios de agosto nuestro planeta cruza la órbita de este cometa, que pasó cerca del Sol por última vez en 1992, tal y como señala el propio Enric, ya que que su órbita está llena de partículas pequeñas.

La mayoría son tan diminutas como un grano de arena, casi imperceptibles, y cuando se cruzan con nuestro planeta impactan contra la atmósfera a una velocidad de más de 210.000 kilómetros por hora, equivalente a recorrer nuestro país de norte a sur en menos de veinte segundos. El choque produce, en estos fragmentos, un aumento de temperatura de hasta cinco mil grados en una fracción de segundo, lo que hace que se desintegren y emitan un destello de luz que recibe el nombre de meteoro o estrella fugaz (las partículas más grandes pueden producir estrellas fugaces mucho más brillantes que reciben el nombre de bólidos).

Actividades

Aunque este año la luna interferirá en su observación, planetarios, complejos astronómicos y empresas organizan estos días actividades para tratar de «cazar» las perseidas que, aunque parecen venir de la constelación de Perseo (de ahí su nombre), se pueden ver en cualquier parte del cielo.

Desde la Asociación Valenciana de Astronomía han preparado para la noche del sábado al domingo una conferencia sobre exoplanetas a cargo del presidente de la entidad, Ángel Flores. A esta le seguirá la observación con telescopios de la lluvia de perseidas en la localidad de Alpuente, además del planeta Saturno, también visible esa noche.

El lunes de la próxima semana se volverá a repetir la misma actividad en los enclaves de Ador y Aras de Olmos, una de las zonas más oscuras de la Península Ibérica. Esto es posible porque la tierra todavía estará atravesando la estela del cometa 109P/Swift-Tuttle y no dejará de hacerlo hasta el día 22 del presente mes. Por su parte, desde la escuela de ciencias «Cosmofósica», han planeado una cena astronómica previa a la observación del fenómeno de meteoros en Titaguas.

Contaminación lumínica

Según el propio Enric Marco, dada la alta contaminación lumínica generada en las grandes ciudades, lo mejor para poder presenciar con la mayor claridad posible la lluvia de las perseidas será desplazarse hasta localidades del interior. «Desde las zonas costeras, por muy apetecible que nos parezca el plan, no se podrán divisar con tanta claridad como en las zonas de inerior», explica el propio astrónomo de la Universitat de València.

El lugar de observación puede ser cualquiera con tal de que proporcione un cielo oscuro. Es preferible observar desde un emplazamiento que tenga pocos obstáculos para la vista (como edificios, árboles o montañas), y no utilizar instrumentos ópticos que nos limiten el campo de visión tales como prismáticos. Aunque las perseidas parecen venir de la constelación de Perseo (de ahí su nombre), se pueden ver en cualquier parte del cielo. Conviene dirigir la mirada hacia las zonas más oscuras, en la dirección opuesta a la posición de la luna si la observación se realiza antes de su ocaso. Acostumbrar la vista a la oscuridad constituye un factor importante para posteriormente poder disfrutar de este espectáculo astronómico sin ningún tipo de problema.

Por término medio, las perseidas representan la tercera lluvia de meteoros por orden deactividad. Tanto las cuadrántidas (visibles en enero) como las gemínidas (en diciembre) suelen generar más meteoros por hora. Aunque muestran un comportamiento más irregular, las leónidas (a mediados de noviembre) pueden resultar tan espectaculares como las lágrimas de San Lorenzo.

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