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Entrevista

Ignacio Escuder: "Sin presas no tendríamos la misma calidad de vida que el resto de europeos"

"Las presas serán casi la única garantía para almacenar agua durante las riadas y emplearlas en sequías", asegura el presidente del Comité Español de Grandes Presas

Ignacio Escuder: "Sin presas no tendríamos la misma calidad de vida que el resto de europeos"

¿Cómo describiría el papel de las presas en la actual sequía?

Es muy importante remarcar que en España, a diferencia de la mayoría de los países europeos, el agua de nuestros ríos que podríamos aprovechar de forma natural sería inferior al 10 % del total, precisamente por la alternancia indiscriminada entre sequías e inundaciones a veces en el mismo año y en la misma cuenca. Si en el centro y norte de Europa, dicha capacidad de aprovechamiento se acerca al 50 %, en España hemos necesitado de 1.200 grandes presas para acercarnos a valores similares de regulación, dado el régimen torrencial de nuestras lluvias.

¿Vivimos gracias a su capacidad de regulación?

Gracias a las presas España hace frente a sequías que en ocasiones se prolongan durante varios años, y lo hace la mayoría de las veces sin restringir el uso de agua en nuestras ciudades. Países como Sudáfrica, sin tanta capacidad de regulación y con climas que alternan también sequías e inundaciones, van a tener que cortar el suministro de agua a Ciudad del Cabo.

¿Mantendrán su papel estelar en un contexto de cambio climático?

La especial vulnerabilidad de España a los efectos del cambio climático hará que el papel de las presas adquiera todavía más relevancia como casi única garantía para poder almacenar agua durante las riadas (que cada vez se espera sean más severas) y utilizarla durante los períodos de sequía (que cada vez se esperan más prolongados).

¿Cree posible acabar con la criminalización que algunos sectores hacen de las presas?

Las presas en España son las garantes del 70 % del agua potable que consumimos, del 15 % de la energía total que producimos, energía que es además completamente limpia y que puede utilizarse en cualquier momento que la necesitemos, a diferencia de otras renovables. Nos proporcionan seguridad alimentaria al garantizar la mayoría de los cultivos e impiden que algunos ríos queden secos mediante el aporte de caudales ecológicos. Además, nos protegen de los efectos de las inundaciones, evitando cada año decenas de muertos y cientos de millones de euros en pérdidas.

A veces solo aparecen los desplazados como únicas víctimas...

Creo que tenemos que asegurarnos de que la ciudadanía tenga acceso a una información veraz y rigurosa, y pueda formarse una opinión propia y actuar consecuentemente. Necesitamos hacer un esfuerzo enorme de pedagogía; actuar con trasparencia y contar con la colaboración de los medios de comunicación social, en un empeño en que nos jugamos tanto como sociedad.

¿Qué papel juega en esa mala imagen la vinculación que muchas personas hacen entre estas obras y la dictadura?

En España tenemos presas en explotación construidas por los romanos y no hemos dejado de planificar, construir y operar presas desde entonces. Son dos mil años de experiencia y buenas prácticas que han hecho de nuestro país un referente tecnológico en el mundo en este campo.

¿Pero son o no las presas cosa de Franco?

Si el boom de la construcción de grandes presas en todo el mundo abarca desde aproximadamente los años treinta hasta los años setenta del siglo pasado, en España ni siquiera podemos decir que fuera un período excepcional desde ese punto de vista, pues solo algo más de un tercio de nuestras grandes presas se construyeron en esa época, y el ritmo de construcción de presas en España no bajó hasta finalizado el siglo XX.

¿Es viable hoy un gran proyecto de presa?

Sí. Las presas han sido, por los motivos que he expuesto, un aspecto fundamental en cualquier época y para cualquier gobierno en los últimos 100 años. Sin nuestra planificación hidrológica, nuestras infraestructuras y el reconocido mundialmente como sistema español de gobernanza del agua por cuencas a través de las Confederaciones Hidrográficas, no seríamos un país moderno ni disfrutaríamos de una calidad de vida acorde con la de nuestros vecinos europeos.

¿Cuánto cuesta construir y mantener una presa como la de Tous? ¿Quién paga?

Si hoy viniese una riada como la de 1982, los daños en la ribera del Júcar serían mínimos. Además desde la presa de Tous se regula la Acequia Real del Júcar y el Canal Júcar-Túria, que además tiene un papel esencial en el abastecimiento de agua al área metropolitana de Valencia. Si fuéramos capaces de poner un precio a todo esto, se entendería muy bien que la inversión que se hizo en los noventa, superior a los cien millones de euros, está amortizada hace muchos años.

¿Cree suficiente el dinero destinado al mantenimiento de estas infraestructuras?

El mantenimiento de las presas debe verse como una inversión, cuyo coste es absolutamente mínimo comparado con los beneficios que proporcionan, pero que en cualquier caso es indispensable realizar para garantizar el correcto funcionamiento de estas infraestructuras. Según las recomendaciones del Banco Mundial estaría justificado invertir cada año alrededor del 2% de su valor patrimonial con cargo a los titulares de las presas.

Cada vez llueve más cerca de la costa y menos en cabecera. ¿Hay presas viables todavía?

Tanto en la Comunidad Valenciana como en España hay cerradas viables, como lo demuestra la existencia de numerosas presas en estudio, en diseño o construcción en todo el país, si bien las nuevas cerradas se contarían por decenas y ya no por centenas. En la Comunidad Valenciana existen estudios en marcha por parte la Confederación Hidrográfica del Júcar como por ejemplo la presa de Montesa en el río Cànyoles, cuya finalidad es minimizar los riesgos de inundación en la comarca de la Costera y en la Ribera del Júcar.

¿Existe suficiente control sobre las grandes balsas de regadío?

Las balsas son, en algunos aspectos, muy distintas a las presas, pero es importante que estén clasificadas según su riesgo potencial; que cuenten si es necesario con un plan de actuación frente a emergencias y que se tomen medidas para asegurar su buen estado. En Spancold nos ocupamos de las grandes presas pero las buenas prácticas en seguridad son esencialmente equivalentes para las balsas y es necesario que las administraciones mantengan la supervisión de este tipo de instalaciones que se cuentan por decenas de miles y suponen un reto de especial envergadura.

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