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Investigación

El Príncipe Felipe repatría talento en su nueva etapa de expansión

El centro de investigación en biomedicina ficha a dos nuevos investigadores, uno de ellos procedente de la Universidad de Yale - El CIPF quiere sumar otros cuatro nuevos grupos

El Príncipe Felipe repatría talento en su nueva etapa de expansión

El Príncipe Felipe repatría talento en su nueva etapa de expansión

Han sido siete años de travesía en el desierto para superar un ERE que cercenó a la mitad su plantilla, la mayoría investigadores. Ahora, después de sanear cuentas y superar lo peor de la crisis, el Centro de Investigación Príncipe Felipe (CIPF) de València vuelve a la senda del crecimiento: cierran definitivamente las condiciones del expediente de empleo que aún les obligaba a parar ciertos días al año y, por primera vez, empiezan a crecer. «Volvemos a los tiempos de la esperanza, una nueva etapa», proclamaba la semana pasada su directora, Deborah Burks, tras anunciar que se van a crear dos nuevos grupos de investigación desde este mismo mes de julio.

Las incorporaciones, además, son el reflejo del cambio de paradigma que se quiere consolidar en la investigación y que no se veía desde hace años: no solo se va a contar con un investigador joven como Pietro Fazzari sino que el centro le va a robar un «cerebro» a la universidad estadounidense de Yale, el de Enric Esplugues.

«Lleva muchos años investigando en Estados Unidos con su propio grupo en una universidad, además de prestigio. Sí, es un fichaje en muchos sentidos, con el que además estamos repatriando talento», explica Burks al hablar de Esplugues, un biólogo catalán que lleva casi 20 años desarrollando su carrera al otro lado del charco y que estos días prepara la mudanza hasta València.

Talento de ida y vuelta

A Esplugues el ser un ejemplo de cerebro «repatriado» después de años de «fuga de talento» por la falta de apoyo en España a la investigación le provoca risa. Aún así reconoce que algo está cambiando y que esto no hubiera sido posible hace años. «Sí, supongo que soy un ejemplo de lo que antes no se podía hacer y ahora sí porque se empieza a volver a ser competitivo y la investigación empieza a moverse», explica desde la costa este americana.

En Estados Unidos desde hace 13 años, Esplugues ha desarrollado su carrera en la Universidad de Yale y en la Escuela Icahn de Medicina de Mount Sinai y reconoce que en este tiempo no había contemplado siquiera la posibilidad de volver a España. «Salir tenemos que salir. Es necesario en investigación. El problema es volver, porque no se daban las condiciones en España para ello. Yo ni lo había contemplado en estos años porque, realmente, era perder el tiempo», reconoce.

Sin embargo hace unos meses empezó a estudiar la oferta publicada por el Príncipe Felipe y las condiciones le gustaron, pero el sitio y el equipo le terminaron de convencer. «Conocía el centro porque tengo lazos familiares con València. Me puse en contacto con Burks y creo que es alguien que realmente está poniendo toda su fuerza en la parte científica. Fui a dar una charla y conocí a los grupos que ya trabajan allí y me terminé de convencer. Creo que voy a poder trabajar en muy buenas condiciones», relata.

Esplugues desarrolla su investigación en el campo de la inmunología, buscando manipular el sistema inmune tanto para amortiguarlo cuando se descontrola y genera inflamación en procesos como la enfermedad de Crohn o la esclerosis o para potenciarlo frente a un cáncer. «Sabemos qué pasa pero no cómo pasa. Buscamos esas vías moleculares», además con la intención también de poder trasladar conocimientos a la aplicación humana.

Para Burks es un área de interés que va a aportar mucho al resto de grupos de investigación del CIPF «porque buscamos que se creen sinergias» y, de hecho, para Esplugues este será uno de los puntos a favor del centro que no son puramente económicos. «El tener tantos diferentes expertos investigando y el poderte nutrir de ellos y viceversa es una de las cosas positivas que no son estrictamente económicos pero que han pesado» en su decisión.

Esplugues aún está haciendo la mudanza pero quien ya se ha instalado en el CIPF es su compañero Pietro Fazzari, un joven investigador volcado en descubrir los mecanismos moleculares de la esquizofrenia «y que se traerá su beca Ramón y Cajal del CSIC desde el Centro de Biología Molecular Severo Ochoa de Madrid a València», explicó Burks.

Son dos nuevas incorporaciones pero la directora del CIPF quiere que pronto sean más hasta completar seis nuevos grupos de investigación. «Aquí ofrecemos un paquete de financiación y un espacio de apoyo en recursos y material pero esperamos jefes de grupos involucrados al 100 % y que además sean capaces de captar su propia financiación. Volvemos a una etapa de esperanza».

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