Suscríbete

Levante-EMV

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Crisis

Valencianos en Venezuela: "Me planteo volver a València cada día"

Cuatro valencianos residentes en Caracas explican cómo se vive la convulsión política y económica y sus dudas sobre volver a su tierra natal

Protestas en Caracas el 30 de junio. Rayner Pena

La convulsa situación venezolana tiene a un país bajo el foco informativo internacional. La emigración valenciana al país latinoamericano no fue baladí en el siglo pasado y muchos aún residen allí. Es el caso de Mercedes Hernández, que le cuesta recordar cuándo llegó a Caracas. "Hace 40 años", concluye. Nació en Casas Bajas, en el Rincón de Ademuz, y asiste con preocupación a lo que se viene en su país de acogida. "Me planteo volver a València cada día", lamenta.

Felipe Sáez lleva 60 años en el país sudamericano. Nació en la calle Sueca, en València, pero en Caracas ha desarrollado su vida, aunque comercialmente "se acabó". Es empresario, o era, porque el Gobierno de Nicolás Maduro lo pone difícil al no proporcionar dólares para comprar la materia prima que necesita. "Deberíamos llevar dos semanas trabajando y aún no hemos empezado", afirma. Mercedes regenta una librería donde las ventas caen cada día.

La devaluación del bolívar es tan fuerte que la sociedad solo invierte en bienes de primera necesidad. Ahora el sueldo base de un venezolano es de 18.000 bolívares; un paquete de 36 huevos cuesta, a fecha del jueves, 10.000 bolívares. "La desnutrición se ve en la calle" señala.

La sanidad también es inaccesible. Mantienen relación con otros valencianos expatriados y explican que cuatro de ellos tuvieron cáncer el año pasado. Tres fallecieron por la falta de tratamiento y el cuarto sobrevivió por la administración valenciana. "Si se podía costear el viaje y la residencia, la Generalitat le proporcionaría el tratamiento", explica Mercedes. "Así fue y ahora está de vuelta", dice.

Volver a la C. Valenciana es más difícil para los jubilados. Maduro abona las pensiones pero hace meses que los retornados a España no las perciben. Entonces, aparece un segundo problema: de cobrarla, el cambio a euros es insignificante.

Es el caso de Julio Almendro. Nació en la Finca Roja de València, donde volvió hace un año. La situación era insoportable, pero las dificultades no son menores aquí. "La pensión la percibo allí porque si la recibiera en València, al cambio sería entre 1 y 5 euros".

Llegó hace un año y no se arrepiente porque "vivir es lo primero", dice. Todos hacen mención a la inseguridad callejera que obliga a encerrarse en casa a partir de las 6 de la tarde: a Julio le secuestraron hace tres años. Uno de sus hijos, Sergio, se resiste a venir a España. Nació en Venezuela, pero su pasaporte es español y emigró a Panamá. Trabaja de diseñador gráfico pese a ser arquitecto, pero la licencia para ejercer es cara y difícil de conseguir. Volver a València es una posibilidad, pero encontrar trabajo como arquitecto se antoja igual de difícil.

La asfixia entre Chávez y Maduro

Todos se muestran contrarios a la asfixia a la que Nicolás Maduro y anteriormente Hugo Chávez han llevado a Venezuela. Mercedes y Felipe reconocen que las intenciones, de inicio, no eran malas en el caso del comandante pero todo se truncó con las expropiaciones que Maduro ha continuado. "Teníamos demasiado dinero y se compraron hasta las conciencias", dice Felipe. Ahora, ninguna gran empresa invierte en el país por miedo a ser nacionalizada. "El libre comercio desapareció" lamenta Hernández.

A la caótica situación económica se suma la marejada política. Todos defienden a Juan Guaidó porque traerá "más optimismo y mejores condiciones" dice Felipe. Sergio reconoce que hay más esperanza que en las anteriores ocasiones que se ha tratado de salir del chavismo. "Me entero por internet prácticamente de todo, que es más de lo que una persona promedio en Venezuela sabría tanto por la censura como por la mala conexión", dice.

Saéz cita el titular de El Universal que tiene delante al otro lado del teléfono y explica las intenciones de Maduro: convocar elecciones legislativas. Es decir, mantenerse como presidente. Sáez asegura que, por las buenas, Maduro no se irá porque tienen mucho que perder. Una vez EEUU le ha declarado la guerra, se pregunta a dónde irán: "¿Cuba? ¿Irán? Se aferrarán al poder mientras puedan".

Compartir el artículo

stats