12 de junio de 2019
12.06.2019

El tripartito llega a la votación de Puig dividido y sin pacto de gobierno

Unides Podem se levanta de la mesa de negociación un día después de que Compromís echará atrás un preacuerdo de reparto de competencias - Diversas ofertas y contraofertas durante la jornada no culminan en garantizar la investidura

12.06.2019 | 00:12
Ximo Puig y Mónica Oltra.

Todo está en el aire. La nueva política multipartidista y de los pactos experimenta la gestión de la división. El Botànic a tres bandas (si fructifica) comienza con un preámbulo lleno de problemas, zancadillas e inesperados cambios de rumbo de las partes implicadas, que han demostrado en estos trece días de diálogo no ser tres, sino seis. Y con el elemento distorsionador de Madrid a partir del momento de que lo que sucede en la Comunitat Valenciana tiene una lectura en la negociación entre Pedro Sánchez y Pablo Iglesias, los líderes estatales de PSPV y Unides Podem.

Así llega Ximo Puig al pleno de investidura, en el que debe votarse su designación como president. Todo está abierto. Ni siquiera es segura la votación, solo el discurso.

Si se vota, Podemos no garantizaba en la tarde de ayer su voto favorable. Una abstención llevaría a una segunda votación en 48 horas, donde volvería a ser necesario el apoyo de los morados. No bastaría tampoco con los dos diputados de EUPV.

El comunicado de la formación que lidera Rubén Martínez Dalmau zanjaba una tarde de llamadas y wasaps, lejos de la mesa de negociación, después de que la confluencia se levantara de ella al final de la mañana.

Fue su manera de expresar su rechazo a lo sucedido en las 24 horas anteriores. Su argumento es que al mediodía del lunes existía un «preacuerdo» por el que tenía Transparencia (conselleria que le cede Compromís, se rebautizaría como Calidad Democrática y sería para EUPV) y un departamento de Vivienda y Cambio Climático, con las competencias previstas en la agencia aprobada y no creada sobre este ámbito. Sin embargo, ese consenso «se truncó horas más tarde sin que los motivos estuvieran suficientemente explicados», en referencia a la actitud de los negociadores de Compromís al regreso el lunes de su encuentro con Mónica Oltra. Esa jornada acabó con los consellers de la formación ausentándose de la cena de fin de legislatura organizada por Puig.

El memorial de agravios de los los morados de ayer se completaba con que sustituyeron Cambio Climático por Transición Energética, para favorecer el consenso, pero se encontraron con la misma respuesta de la coalición: no.

Mientras esas discusiones se daban en la mesa de negociación, Puig (los socialistas aceptan las pretensiones de Podemos) intentaba desatascar el embrollo. Tras el minuto de silencio por el último asesinato machista, él y la vicepresidenta se retiraban entre gestos cariñosos al Pati de Rectors del Palau. Según las fuentes consultadas, la conversación fue mucho más fluida que la del día anterior.

Consecuencia o no de ello, poco después Compromís ponía sobre la mesa una contrapropuesta a Podemos: el control de la Agencia de Lucha contra el Cambio Climático, adscrita a la Conselleria de Medio Ambiente (en manos de los de Oltra) y el de la Agencia Valenciana de la Energía, situada bajo el paraguas de Economía (también de Compromís).

La reacción airada en bloque de Unides Podem (ya hay unidad de acción con EUPV) fue levantarse de la negociación.

Parecía que esta iba a retomarse durante la tarde, pero no pasó. Hubo contactos telefónicos, envío de una contraoferta por parte de Podemos, pero sin alteración alguna de la situación. Todo varado. En especial, cuando los morados insistieron en la vicepresidencia segunda, algo que Compromís ya ha dejado de contemplar.

La negociación continúa sin avances consistentes desde la noche del viernes, cuando se cerró la estructura del Consell con doce carteras. Después, competencias de menor calado mantienen bloqueado el acuerdo. Compromís defiende que ha cedido mucho al perder una conselleria (de cinco a cuatro) y dar Universidades y Ciencia para una nueva socialista. PSPV asegura que cede un departamento (Vivienda) de 300 millones de presupuesto. Podemos replica que si representa el 15 % del Botànic le correspondería mucho más presupuesto en un Consell que maneja 20.000 millones al año.

La dirección morada asegura que Podemos España está de acuerdo con su posición. Este respaldo es interpretado por los otros socios como que el diálogo en la C. Valenciana está condicionado por los intereses de Pablo Iglesias y el «acuerdo de cooperación» alcanzado con Sánchez.

Los socialistas acababan la jornada con una reunión de ejecutiva y comité nacional. Algunos de los asistentes pusieron el foco sobre Compromís, que consideran enrocado en su posición.

Los representantes de la coalición de Oltra se mostraban tajantes a última hora de la tarde, tras las idas y vueltas de la negociación: «El candidato mañana [por hoy] no es de Compromís y Compromís ya ha hecho demasiado».

El portazo de Unides Podem abre la puerta a la posible renegociación de un gobierno a dos de PSPV y Compromís, de la que de momento nadie quiere hablar en público. Supondría una inestabilidad que Puig rechaza de plano, aseguran fuentes del Palau.

Si no hay un viraje en la negociación en las primeras horas del día, en la mesa se da por hecho que la votación se pospondrá un día, unas 24 horas de prórroga en busca de un acuerdo demasiado costoso. Sin más margen.

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