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Entrevista

Ximo Puig: "Voy a preservar que el nuevo gobierno no sea partidista"

Defiende el aumento de altos cargos, porque «si no hay gestores adecuados, se pierde más. No tiene incidencia en el presupuesto total»

Ximo Puig: "Voy a preservar que el nuevo gobierno no sea partidista"

Ximo Puig: "Voy a preservar que el nuevo gobierno no sea partidista"

Morella es el principio y el fin en la vida de Ximo Puig, donde se reencuentra consigo mismo y donde le gusta llevar a los que quiere, cuenta mientras camina por las calles de una ciudad que, explica, se ha revitalizado con el proyecto autonómico. Es el lugar donde el cargo importa poco. Donde los amigos de los almuerzos le dicen lo que se dicen los amigos. «Eso de fichar a Carolina Punset no tiene ni pies ni cabeza», le emboca un socialista de bigote generoso ante la cerveza del mediodía. Él defiende que hay que elevar la mirada y no cerrarse en el partido y lo propio.

P La estructura de altos cargos del nuevo Consell (137) es superior a la que oficialmente tuvo el PP y que la izquierda reprobó. ¿Cómo la defiende?

R Hay que tener la estructura adecuada al momento político. La gestión de la Generalitat está por encima de los 20.000 millones de euros y somos 5 millones de habitantes. Si no hay gestores adecuados, se pierde más. Hablamos de entre 7 y 8 millones de euros, que en un total de 20.000 no tiene ninguna incidencia.

P ¿El tránsito al Botànic II ha sido más dificultoso de lo que esperaba desde el día del adelanto electoral?

R Estos procesos son complicados. Hemos cumplido los plazos, no ha habido investidura fallida y hay un gobierno. Todas las discusiones deben servir para fortalecer más el gobierno estos próximos años.

P ¿Se planteó gobernar en solitario en algún momento?

R No. El gran objetivo es la estabilidad política, porque a través de ella puedes conseguir los fines propuestos. Lo contrario es debilidad. Habrá posiciones diferentes, pero se va a reforzar la estabilidad con respecto al periodo anterior, cuando había que pactar los presupuestos y grandes leyes.

P ¿No teme la radicalidad de Podemos en el Gobierno?

R El Gobierno ha de atender a la realidad de la C. Valenciana expresada en las urnas, que es una posición de centro izquierda. El Gobierno es único para todos. Los partidos no pueden apropiarse de las instituciones, son sagradas.

P ¿Desde esa perspectiva de Gobierno único le ha molestado que los altos cargos de Compromís se reúnan por su cuenta?

R Será, supongo, una toma de contacto, pero la dinámica de gobierno no puede ser partidista. No lo fue en el pasado ni puede serlo ahora. Lo voy a preservar.

P ¿Diría que el Botànic II también está a prueba de bombas?

R Las circunstancias del futuro no las conocemos, pero la voluntad es que el gobierno sea más estable que el anterior.

Morella es el lugar de los recuerdos de infancia: la calle que más veces ha pisado en su vida, el viejo colegio de los escolapios, la explanada ante la iglesia de los partidos de fútbol a pesar de los vecinos. Es el lugar donde a Puig le cuesta dejar de ser alcalde (lo fue 17 años): el del Jardí dels Poetes (su mejor legado, dice, nacido en un pequeño vertedero de escombros) y donde no puede dejar de expresar sus dudas sobre la última exposición montada en el convento de Sant Francesc.

P ¿Queda algo del Puig alcalde?

R Sin ojos de proximidad es muy difícil entender la política. He conocido grandes políticos a los que no le gustaba la gente, y si eso pasa, no puedes ser un gran político.

P ¿Alguno cercano de esos?

R Sí. Hay muy buenos estrategas, pero ven la política desde la distancia. No se puede gobernar tampoco a través de impactos. Hay que combinar la racionalidad y la emoción.

P Ahora se habla mucho de la política de la emoción. En sentido negativo, muchas veces.

R La vida es razón y emoción, pero la racionalidad debe primar en la toma de decisiones. Sin racionalidad, solo hay barbaries.

P Háblenos de Mónica Oltra. ¿Es difícil gestionar la victoria ante el derrotado cuando necesitas a ese derrotado?

R Oltra no ha sido derrotada.

P En las elecciones autonómicas ha sido la cuarta fuerza política.

R Normalmente tus aspiraciones son superiores a los resultados. Compromís ha sacado un muy buen resultado autonómico y hemos planteado un gobierno desde el respeto e intentando consolidar una alianza de progreso.

P ¿No tiene la sensación de que cada paso de esta larga negociación del nuevo Botànic ha sido un pequeño pulso?

R No lo he visto así. Los gobiernos de coalición siempre cuestan. Basta mirar el entorno europeo. Y más vale que cuesten al principio para que el despliegue posterior sea más ordenado.

P Ha habido un adelanto electoral que Oltra ha criticado y por el que ha dicho que usted no ha sido lo suficientemente leal.

R La tomé pensando en el interés general y en perspectiva queda claro que no fue una decisión partidista, porque en las elecciones de mayo sacamos mejor resultado. Partimos de una gran invisibilidad y hemos mejorado algo. Vamos a tener más, porque somos la autonomía más potente con un gobierno progresista.

P ¿La relación con Oltra es igual que hace cuatro años?

R Nos conocemos más.

P ¿Eso es bueno o malo?

R La maduración de las relaciones es positiva. La respeto profundamente y creo que nuestro papel va mucho más allá de nuestra relación.

Recorrer la calle central al lado de Puig es someterse a una parada cada dos metros como media. Hay de todo: turistas que lo reconocen, el actual alcalde, Ramsés Ripollés, familiares y vecinos, como la que le dice entre risas que jamás hubiera pensado que iba a votar a un presidente que pactara con Podemos. O la que le encaja dos besos sonrientes y le cuenta que llevó a todos los de su familia a votarle.

P ¿Continúa pensando que la presidencia de la Generalitat debería limitarse a 8 años?

R Desde luego no debería exceder de los 12 años [ríe]

P ¿Sabe quién le gustaría que le sucediera?

R Lo que me gustaría es que fuera mejor que yo, como pasó en Morella. Y que fuera él o ella. Ella estaría bien.

P ¿Puig es el mejor sucesor de Puig?

R Hay tanto trabajo por delante que no estoy pensando en dentro de dos años. Va a ser una legislatura difícil y apasionante.

P ¿Ve a José Luis Ábalos de presidente de la Generalitat ?

R Por supuesto podría, pero no he hablado nunca con él de esta cuestión. Lo veo muy bien ahora de ministro de Fomento y espero que continúe en el cargo.

P ¿Cómo se imagina al Puig jubilado?

R No me lo imagino. Está bien jubilarse, pero yo no me veo. Tengo mucha ilusión y ganas de hacer cosas en la política y fuera de ella. Igual cambia la situación con el paso del tiempo.

P «Entre una buena atención sanitaria y exigir el título de valenciano hay que garantizar la salud del ciudadano». ¿Le parece acertada la frase [titular de una entrevista a Gabriela Bravo en «Las Provincias»]?

R Es un titular. Como todos, no explica totalmente la situación. Hay dos idiomas oficiales y los ciudadanos tienen derecho a ser atendidos en las dos lenguas. Eso no significa que para todas las funciones del personal de la Administración deba ser exigible el mismo nivel de valenciano. No creo que sea dicotómico.

P ¿El requisito lingüístico no debe ser uniforme, entonces?

R Claro. Requisito, sí, pero no uniforme. No hay que hacer de la lengua un conflicto, sin hostilidad al valenciano y sin visiones sectarias que se observan a veces, en las que parece que se quiera fronterizar. Eso no es la C. Valenciana.

P ¿Continúa pensando que los 55 millones son suficientes para À Punt?

R Suficientes nunca serán para ningún departamento. Es importante que haya una industria audiovisual y unos medios de comunicación públicos, pero hay que priorizar y saber que los recursos son muy limitados. Si se pone más dinero en un sitio se quita de otro.

P ¿Tiene asumido que van a ser imposibles acuerdos de amplio alcance con la derecha?

R Ahí sí que no hay relato alternativo: es solo antibotánico, con una dosis de desprecio excesiva. La crispación que se quiere generar en las Corts no tiene nada que ver con la situación en la calle. El frentismo no está en la sociedad. Voy a hacer todo lo posible por la alianza con la sociedad real.

El final del recorrido es el convento de Sant Francesc, desacralizado. Allí llega el momento de sentarse a conversar, entre el sonido de los pájaros y la protección refrescante de los muros gruesos del siglo XIII, que evocan la conquista de Jaume I. Es un largo sábado de calor en Morella, víspera, espera Puig, de un domingo de justicia social.

P La patronal pedía que la economía no estuviera en manos de Podemos y tampoco del conseller Climent.

R Formalmente nunca me ha hecho esa petición. Ha habido una actitud de absoluta lealtad. Ella ha de defender sus intereses y nosotros, el de ellos y el general.

P Con usted han dicho por escrito que están contentos.

R Creo que el sistema de mercado es el que más ha hecho avanzar la humanidad. No el capitalismo salvaje ni el neoliberalismo, sino el modelo social europeo. Los empresarios ya no piensan en términos del amo. El compromiso social es cada vez mayor. Ha habido un cambio en la burguesía valenciana: ha surgido esa burguesía ilustrada que anhelábamos en el pasado.

P ¿Podemos entiende ese modelo económico, no obliga a radicalizar?

R Este en absoluto es un gobierno radical. Cada uno debe entender lo que puede hacer. El poder tiene límites. Muchos, afortunadamente. El primero es el presupuestario.

P ¿Va a bajar los impuestos? ¿Y es eso de izquierdas?

R Los bajamos en la anterior legislatura a 1,5 millones de valencianos. España necesita una reforma fiscal en profundidad, debería estar junto a la de la financiación, con una agencia tributaria federal. Hay impuestos que tenemos que replantearnos para hacer frente a paraísos fiscales, como Madrid. Me preocupa mucho que se esté agrandando más de lo lógico la centralización del poder económico. El centralismo político genera centralismo económico.

P ¿Qué pasará si no conseguimos los valencianos una mejor financiación al término de esta legislatura?

R Es inaplazable. El cambio en el trato a la Comunitat Valenciana ha de ser sí o sí. Otra cosa es el modelo, aspiramos a uno nuevo. Ha de haber mayoría en el Parlamento y todos los partidos han de abordar esta cuestión con urgencia total. Yo no quiero victimismo, quiero reglas claras y corresponsabilidad. El gasto no es ilimitado, porque el dinero sale de los ciudadanos y las empresas.

P Habla de los partidos, ¿pero el compromiso del Gobierno de Sánchez con una nueva financiación lo considera suficiente?

R Es suficiente su palabra, pero espero que haya gobierno pronto y que figure en los primeros puntos de la agenda.

P ¿Y si no es así?

R No quiero avanzar nada. Confío en que el Gobierno sitúe la agenda valenciana en sus prioridades. Es inasumible cualquier otra cosa.

P ¿La tasa turística la van a aplicar o no?

R No se puede ser fundamentalista. No es la solución, pero no quiere decir que no se pueda hablar. El turismo significa más del 14 % del empleo y hay que valorar bien las consecuencias. Puede ser una cuestión abordable en el futuro, pero entendiendo que no hay un producto único. El turismo es tan importante que no podemos tomar decisiones precipitadas ni poco acordadas.

Los primeros cuatros años de Puig como president han supuesto un cambio personal importante. Ha hecho frente a una separación, ha iniciado una relación con la consellera Gabriela Bravo y ha debutado como abuelo. Al tiempo, su hermano pasaba a ser tema de debates parlamentarios.

P ¿El cambio en su situación personal le ha cambiado como político?

R Como político, no. Personalmente cada uno intenta vivir de la manera más cercana a sus sentimientos y, si estás bien, todo va mejor.

P Una línea de opinión es que la vida privada, tratándose de miembros del Consell, no debería serlo tanto. ¿Qué piensa?

R La vida privada siempre es privada. Forma parte de nuestro modelo de convivencia. Estoy contra cualquier forma de humillación o de tratamiento contra la intimidad de las personas.

P Las ayudas del Consell a las empresas de su hermano. Da la impresión por su tono en algunas respuestas en Corts que lleva mal esas críticas.

R El único problema que el PP tiene con ellas es que soy presidente de la Generalitat. Cuando deje de serlo, dejarán de interesarles. Carlos Fabra me persiguió en la Diputación de Castelló y los herederos hacen lo mismo ahora. Llevo mucho tiempo en política y nunca he tenido una demanda, porque mi único patrimonio, bastante escaso en lo económico, es la honradez. Me irrita y duele que no sea directamente sino a través de mi hermano.

P ¿Está decidido a vaciar de competencias las diputaciones en esta legislatura?

R Hay que buscar un entorno favorable a la eliminación de duplicidades. No quiero un debate cansino y dogmático, pero no puede haber cuatro niveles institucionales. No tenemos una posición antidiputaciones. De momento, hemos de cooperar como hemos hecho con las de Valencia y Castelló. Con Alicante no se ha podido y espero que cambie. Hay posibilidad de una nueva ley de gobiernos locales y coordinación de diputaciones, pero sin hostilidad y con diálogo.

P ¿Entiende lo que está pasando entre Joan Ribó y Sandra Gómez?

R Me preocupa. Los ciudadanos han expresado una opinión favorable a un gobierno progresista y compartido y hay que superar las dificultades.

P ¿Cabe otra cosa que no sea un gobierno de coalición?

R Es lo que han decidido los ciudadanos, como en el Consell. Compromís le saca tres concejales al PSOE en València, nosotros tenemos 10 diputados más que Compromís, pero ni se me pasó por la cabeza un gobierno en solitario, porque creo que hay dar estabilidad a las instituciones.

P Pablo Iglesias insiste con importar el modelo del Botànic. ¿Es posible aunque la correlación de fuerzas sea otra?

R Nos gustaría que el modelo valenciano impregnara la idea, pero la aritmética no es la misma. Si hubiera alguna posibilidad de gobierno de coalición directa en España se debería hacer. Lo que no es lógico es decirle a los ciudadanos que se han equivocado y tienen que volver a votar. España no se puede permitir repetir elecciones.

P ¿Qué solución es la mejor para la C. Valenciana: pactar con Podemos o Cs?

R La que garantice estabilidad y que la agenda valenciana esté presente en el ejecutivo. Cuanto más progresista y semejante, mejor, pero que haya un Gobierno lo más pronto posible para poder interlocutar.

P ¿Comparte lo expresado por Rodríguez Zapatero sobre los indultos a los procesados por el 1-O?

R No hay que avanzarse, pero hay una sustancia política insoslayable en esta cuestión.

P ¿No ve solución a corto o medio plazo al conflicto catalán?

R La sentencia no va a solucionar nada por sí misma. El diálogo es imprescindible, tanto como el mantenimiento del Estado de derecho. La respuesta judicial se debe dar, pero es insuficiente.

P ¿Hay un espacio para el nacionalismo valenciano?

R Para el valencianismo. El nacionalismo como tal, cercano al excluyente, no me parece la mirada que necesita la Comunitat Valenciana. En el valencianismo inclusivo, que habla valenciano y castellano y quiere unir y no dividir, me siento a gusto. No hay un nacionalismo étnico o un identitarismo en la C. Valenciana.

P ¿Habría que reabrir el debate de la monarquía?

R Hay que ver la utilidad de los debates. Me preocupa más la despoblación, la emergencia climática, el paro o la cuestión territorial de España que la monarquía. El problema de España hoy no es la monarquía. Y una república en sí misma tampoco es solución. Una jacobina y centralista sería peor. El rey hace un esfuerzo por las miradas de España y puede ayudar.

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