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LOS NUEVOS ROSTROS DEL BOTÀNIC II

Ignacio Blanco: regreso a la primera línea con vocación de unir a la izquierda

El exportavoz de EU en las Corts se convierte en el número dos de la Conselleria de Transparencia tras trabajar durante cuatro años en el gabinete técnico de Oltra

I. Blanco, nuevo secretario autonómico de Transparencia.

I. Blanco, nuevo secretario autonómico de Transparencia. J. R. M.

Acude al encuentro con Levante-EMV con el brazo derecho escayolado. Un accidente doméstico es la causa de una fractura en el codo que lo tendrá limitado durante dos meses. Es diestro, pero no importa porque lo suyo es la izquierda y cuánto más unida mejor. Ignacio Blanco (Algemesí, 1974) regresa a la primera línea después de un paréntesis de cuatro años que, reflexiona, le ha sido beneficioso en lo personal y lo profesional. No ha sido, matiza, una 'parada' ya que su paso por el gabinete técnico de la Vicepresidencia y Conselleria de Igualdad y Políticas Inclusivas le ha permitido ver la política desde otro punto de vista. Es decir, adentrarse en los recovecos de la gestión desde un puesto clave de la estructura administrativa, donde además se ha bregado en asuntos de transparencia, su nuevo destino. Cuesta, con todo, creer que este político iba a quedar por mucho tiempo acomodado en su plaza de funcionario de carrera de la Generalitat.

Aquellos que siguen la actividad de las Corts recordarán a Blanco como uno los diputados más batalladores de la XVIII legislatura, la última del PP en el gobierno y de la izquierda en la oposición. Como portavoz adjunto de Esquerra Unida en las Corts ejerció una intensa labor de denuncia de los casos de corrupción y tuvo memorables rifirrafes con diputados populares: «Cova de lladres, botiflers», les espetaba con indignación. La labor del grupo de Esquerra Unida no fue recompensada en las urnas. «Fue la tormenta perfecta y nos quedamos fuera, aunque fue injusto», recuerda Blanco que, sin embargo, ve ahora, con el pacto con Unides Podemos y la entrada en el Botànic II, una oportunidad para relanzar el proyecto. «¿EU tiene futuro?». «Tiene futuro, pero lo importante no es eso, lo importante es que la izquierda tenga futuro y sea capaz de trabajar unida», responde, al tiempo que se muestra optimista respecto al funcionamiento del tripartito. «Hemos de aprender a trabajar juntos», insiste.

La cohesión de la izquierda será pues, además de sus responsabilidades en la Secretaría Autonómica de Participación y Transparencia, uno de los leitmotiv de Blanco en su nueva etapa. El exdiputado volvió a implicarse de lleno en EU en 2018 con la hoy consellera Rosa Pérez, a quien apoyó en su carrera por convertirse en la nueva coordinadora general de Esquerra Unida. Tras los resultados del 28M y la mayoría conquistada de nuevo por la izquierda, la responsable de EU recurrió a Blanco en calidad de negociador del qué del Botànic II. Una negociación no exenta de dificultades y que trajo tensiones con Unides Podemos. Blanco se muestra satisfecho con el resultado (una conselleria reforzada con sello de EU y seis altos cargos) y asegura que, de no haber habido acuerdo, la formación de izquierdas, con sus diputados, se habría convertido en el Pepito Grillo del Consell. No teme, con todo, perder desde dentro del Gobierno la visión crítica. «La aspiración de la izquierda es cambiar las cosas y para ello hay que estar en el gobierno», matiza. De ahí que a nivel nacional considera positivo un gobierno de coalición entre el PSOE de Pedro Sánchez y Unidas Podemos.

Con buena relación con la vicepresidenta Mónica Oltra e importantes complicidades con destacados socialistas, Blanco puede acabar siendo un mediador importante cuando arrecien las fricciones internas en el segundo Botànic. De momento, explica que su objetivo principal como secretario autonómico es dar un impulso al apartado de participación ciudadana. «Una democracia plena no puede limitarse a que la ciudadanía vote cada cuatro años», reflexiona. Blanco asume el legado del anterior equipo en materia de transparencia (Compromís fue el encargado de echar a andar la conselleria), así como las medidas adoptadas para luchar contra las malas prácticas. El diputado que en su día combatió la corrupción popular, tiene ahora el reto de evitarla en el nuevo Consell.

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