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Los parques naturales valencianos registran 1.109 especies más en los dos últimos años

Espacios del litoral, como l'Albufera, el Prat de Cabanes o el Fondó d'Elx son especialmente difíciles de preservar

Los parques naturales valencianos registran 1.109 especies más en los dos últimos años

Los parques naturales valencianos registran 1.109 especies más en los dos últimos años

El último informe sobre Biodiversidad en Espacios Naturales Protegidos de la Comunitat Valenciana revela que el Banco de la Biodiversidad, con un total de 20.405 especies distintas desde su creación en 2003, contabiliza 1.109 nuevos registros. El último recuento tuvo lugar hace ahora exactamente dos años. El mayor aumento neto de especies se dió en la Serra d'Irta, con 471 nuevas y El Montgó, con 298. El Penyagolosa, cuyo pico fue adquirido hace meses por la Generalitat Valenciana, también destaca como uno de los parajes donde se ha registrado un destacable ascenso, con 298 más. Números esperanzadores en un planeta expuesto a los efectos del cambio climático y abocado a una progresiva desaparición de la fauna y flora.

Los parques que encabezan el ranking de biodiversidad son Font Roja, con 2.435 especies distintas, l'Albufera (2.399), Serra d'Espadà (2.146), Calderona (2.055), Mariola (2.028) o el Montgó (1.828). El Fondó d'Elx y Columbretes son de los que cierran el listado, con 384 y 307 respectivamente. En cualquier caso, Juan Jiménez, jefe del Servicio de Vida Silvestre de la Conselleria de Agricultura, Desarrollo Rural, Emergencia Climática y Transición Ecológica, alerta de que no se mide la biodiversidad real, «sino la que se conoce, aquella de la que se tiene constancia».

La Serra d'Irta, con una extensión de casi 8.000 hectáreas, ha pasado de contabilizar 830 especies a 1.352 en el período comprendido entre junio de 2017 y 2019. En el grupo faunístico de este enclave destacan las aves como el más numeroso y diverso. Entre las vulnerables figuran la gaviota audouin (Larus audouinii) y el cormorán grande (Phalacrocórax carbo). Dividido el emblemático paraje castellonense en 109 cuadrículas, los números hablan de 11,9 especies por kilómetro cuadrado. Destacan también la ardilla roja (Sciurus vulgaris), el jabalí (Sus scrofa), el zorro (Vulpes vulpes), la gineta (Genetta genetta) y el tejón (Meles meles), según los datos de la propia conselleria.

El Montgó, uno de los parajes valencianos más amenazados por la presión humana, fue declarado parque natural por el gobierno valenciano en 1987. Con 2.117 hectáreas, en 2002 tuvo que blindarse con la aprobación de un Plan de Ordenación de los Recursos Naturales, que garantizara la sostenibilidad de una superficie de 7.500 hectáreas. El perímetro de amortiguación de impactos buscaba, entre otros objetivos, evitar el aislamiento biológico del macizo. A la importancia paisajística se le une el enorme valor botánico, pues entre sus matorrales y pinares se encuentran más de ochenta taxones catalogados como raros, endémicos o amenazados, como la herba santa (Carduncellus dianius) y la colleja o silene d'Ifach (Silene hifacensis). Ha pasado de 1.530 especies en 2017 a 1.828 en la actualidad, con un promedio de 43,5 por kilómetro cuadrado.

Políticas de protección claves

Las políticas de protección de los veintidós parques naturales de la Comunitat Valenciana, han sido «decisivas» en la conservación de ecosistemas en ocasiones muy vulnerables. «Si no hubiera sido por la medidas impuestas desde la administración autonómica, conflictivas en sus inicios, y con mucha oposición local, habríamos perdido muchas especies», recalca Jiménez desde la Conselleria de Agricultura, Desarrollo Rural, Emergencia Climática y Transición Ecológica. Hace especial hincapié en que los espacios del litoral, como l'Albufera, el Prat de Cabanes o el Fondó d'Elx «son especialmente difíciles de preservar». Y echa la vista atrás para recordar que hace tres décadas «no había un solo paraje valenciano protegido».

En la Serra d'Irta, por ejemplo, se ha aumentado el número de registros con 10.530 datos nuevos tras acoger la XIV Semana de la Biodiversidad el pasado mes de mayo. El Montgó, Serra Gelada y Font Roja son otros puntos que suman más de 3.000 citas nuevas desde junio de 2017. Los invertebrados componen la inmensa mayoría del censo valenciano, seguidos por las plantas. En general, según Jiménez, hay más especies que aparecen que las que desaparecen. Con una fácil explicación, pues o bien no se conocían, o son nuevas (invasoras) o los planes de recuperación desarrollados por la administración han funcionado. Como es el caso de la flor de Cartagena, una especie endémica de la que solo quedaba un ejemplar en una finca particular de la Pobla de Vallbona. Después de los trabajos del Servicio de Vida Silvestre para su recuperación, en la actualidad puede considerarse «resucitada», con más de mil ejemplares reproducidos. Otro caso de reintroducción reciente es el de la mariposa Apolo, prácticamente desaparecida en la cima del Penyagolosa. Aunque es pronto para determinar el éxito de la actuación con larvas de otros espacio naturales, las primeras estimaciones son positivas por parte de los técnicos de la conselleria.

Restricciones en Columbretes

Según el informe al que ha tenido acceso Levante-EMV, en términos comparativos (registros por kilómetro cuadrado), el parque mejor conocido continúa siendo el de la Font Roja, seguido por otros también pequeños como el Penyal d'Ifac, Serra Gelada, Penyagolosa y Montgó. La cantidad de datos disponibles para cada parque es distinta. Por un lado hay más datos de los grandes que de los pequeños, tanto por tener mayor superficie como mayor número de ecosistemas. Por otra parte, de algunos se tiene mucha más información que de otros, bien por tener un mejor sistema de recopilación y comunicación de los datos, bien por haber acogido Semanas de la Biodiversidad.

«La administración ha llevado a cabo una buena política de conservación en sus parques naturales, intentando minimizar el impacto ambiental de las actividades humanas, impidiendo sobre todo cambios importantes en el territorio», explica. «Si no se hubieran limitado las visitas a Columbretes hubiera sido un desastre», explica como ejemplo de intervención. Cosa bien distinta son los fenómenos naturales como los períodos de sequía, los incendios, o el aumento de las temperaturas en la costa ahora con el cambio climático.

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