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Herramientas para detectar el autismo en las aulas

La unidad de neurorrehabilitación infantil de Manises forma a 120 docentes en los signos de alerta básicos para identificar a niños con TEA

Pictogramas en el baño de un colegio público para ayudar a los niños con TEA.

Pictogramas en el baño de un colegio público para ayudar a los niños con TEA. daniel tortajada

La imagen del autismo que han trasladado hasta ahora desde el cine o la televisión habla de una persona asocial, retraída, con problemas de lenguaje o incluso manías muy obvias. Sin embargo, una persona con trastorno del espectro autista (TEA), pocas veces responde a este patrón tan llamativo ya que la heterogeneidad del trastorno es tal que muchas veces se manifiesta de forma muy sutil lo que hace difícil detectarlo.

Para hacerlo lo antes posible la Unidad de Neurorrehabilitación Infantil del Hospital de Manises celebró ayer una jornada con más de 120 docentes para aportar pautas de detección precoz en el aula «y poder así ayudarles en su desarrollo cuanto antes porque su evolución gracias a las terapias establecidas es mucho más favorable», según explicó ayer la neuropsicóloga de la unidad, María Motos.

Los primeros síntomas de este trastorno que afecta a uno de cada cien niños suelen manifestarse, precisamente, en esos primeros años de colegio, de ahí la importancia de que no solo la familia sepa reconocerlos sino también los docentes.

Los expertos de la unidad -que ha atendido a más de 1.000 niños con TEA y daño cerebral desde su puesta en marcha en 2012- trasladaron cuáles son los signos de alerta más obvios a tener en cuenta como «las dificultades del niño para mantener el contacto visual, una respuesta inconstante a su nombre, dificultad para desarrollar juegos simbólicos o la dificultad para compartir la atención sobre un objeto», según explicó la neuropsicóloga.

«Además se pueden encontrar manierismos como andar de puntillas o aleteos, comportamientos repetitivos o problemas en el procesamiento sensorial como tener hipersensibilidad auditiva o, al revés, ser hiposensibles a los ruidos», añadió. Sin embargo, no tienen por qué presentarse todos ni de forma obvia. «Esa imagen del autismo en el cine nos ha hecho mal porque los perfiles son muy heterogéneos. Ese niño que no fija la mirada, no atiende, no habla es muy fácil de detectar pero no el resto porque muchas veces quieren establecer relaciones con sus iguales pero no pueden, no saben cómo hacerlo», explica María Motos.

La jornada quería dar también herramientas a los docentes para poder «manejar» a niños TEA en el aula una vez están diagnosticados ya que, pese a que el sistema educativo prevé aulas específicas y de Comunicación y Lenguaje (CyL) y recursos como maestros de pedagogía terapéutica (PT) y educadores, la realidad es que estos no cubren la demanda existente.

«De hecho, la jornada ha llegado después de estos años de estar en contacto con familias y los colegios de nuestros niños y de que nos solicitaran en varias ocasiones formación y estrategias de detección y manejo en el aula», reconoce la neuropsicóloga. La intención es mantener en el tiempo la convocatoria después de haber detectado esta necesidad.

Pictogramas en el aula

«Aunque los recursos en el aula son pocos sí se pueden reducir problemas de incomprensión o inflexibilidad con estos alumnos gracias a pinceladas como pictogramas que hagan más fácil la interacción o paneles de anticipación», explica María Motos, que hizo hincapié en la necesaria coordinación familia-colegio-expertos en beneficio de los niños con TEA.

«Estos niños nos necesitan a todos y el momento del diagnóstico cuanto antes se dé, mejor, porque aún nos llegan adolescentes o preadolescentes sin diagnóstico que, por culpa de ello, han pasado por acoso escolar y han perdido tiempo de terapia», añade la neuropsicóloga.

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