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Entrevista

Mario Amorós: "Pinochet admiraba a Franco, veía en él un dictador brutal y despiadado"

Contrasta el trato que han recibido ambos dictadores tras su muerte y califica de «vergüenza democrática» que Franco siga enterrado en un mausoleo

Mario Amorós: "Pinochet admiraba a Franco, veía en él un dictador brutal y despiadado"

Mario Amorós: "Pinochet admiraba a Franco, veía en él un dictador brutal y despiadado"

«He escrito once libros de historia de Chile, entre otros, sendas biografías de Salvador Allende y Pablo Neruda». Se podría decir que Mario Amorós (Alicante, 1974) es más chileno que valenciano. Al menos, a juzgar por su obra, que suma un escrito más con Pinochet, biografía militar y política (Ediciones B) que según los expertos, entra directamente en la lista de biografías de referencia del dictador chileno.

De él destaca una carácter «cruel» y una carrera militar «mediocre» que sustentó una dictadura militar de 16 años, donde hizo méritos para ser un «apestado en el mundo». Así lo confirma Amorós, quien en declaraciones a Levante-EMV desde la capital andina, asegura que ningún mandatario internacional quería recibirle en visitas de Estado y mucho menos, visitar el país durante su dictadura. Tanto es así que en 1980, Filipinas suspendió uno de sus encuentros y el dictador nunca volvió a salir de Chile como jefe de gobierno hasta que terminó su dictadura.

Amorós recopila en 800 páginas la vida completa del militar, desde su infancia hasta su trascendencia post mortem. Es el resultado de un trabajo exhaustivo y de la posibilidad del valenciano de haber podido acceder a documentos nunca antes consultados, como la voluminosa «hoja de vida» (el expediente personal) de Pinochet en el Ejército de Chile, una documentación «imprescindible» para la redacción de la obra donde se descubre, entre otros asuntos, que Pinochet no fue un militar ejemplar.

Amorós repasa las atrocidades que cometió contra los enemigos de su régimen. Se incide en uno de ellos porque Amorós conoce bien su vida: la del párroco valenciano Antonio Llidó, «un ser humano extraordinario, inolvidable», que plantó cara a los abusos del dictador. Le costó la vida, y Amorós contó su hazaña en el libro Antonio Llidó. Un sacerdote revolucionario. Su caso «ilustra muy bien el papel siniestro de Pinochet en la represión».

Las atrocidades cometidas y el vacío internacional a su figura no fueron un impedimento para entablar una relación con el dictador Francisco Franco. El intercambio epistolar entre ambos revela que el chileno admiraba a Franco, como reconoce Amorós. «Veían en él al dictador, brutal y despiadado, que había logrado derrotar a la izquierda», resume el autor. Tanto es así que la única visita del chileno a España fue en el funeral de Estado de Franco.

De hecho, el libro recoge la connivencia entre los gobiernos de Chile, Reino Unido y España, con José María Aznar, «para salvar a Pinochet del juicio en nuestro país», sostiene. Además, recuerda cómo el dictador fue extraditado a España desde Inglaterra en 1999 «y solo la confabulación entre estos tres gobiernos le salvó, y regresó a su país un año después».

Amorós, quien reconoce que la obra ha sido un reto, reflexiona sobre la memoria histórica y el encaje de ambos personajes históricos en ella. España y Chile, dos países con un pasado reciente dictatorial, mantienen formas distintas de tratar a sus mandatarios. «En España sufrimos la vergüenza democrática de tener al dictador sepultado en el siniestro mausoleo del Valle de los Caídos, pero en Chile las cenizas de Pinochet reposan bajo una lápida en su casa del litoral central», explica.

Lo mismo ocurre con los represores. En España «ninguno ha sido juzgado, mientras en Chile hay decenas en la cárcel».

También Pinochet fue procesado en varias causas por crímenes cometidos bajo su dictadura, como la de Llidó. Sin embargo, según explica Amorós, su imagen aún reaparece en Chile. Pese a ser repudiado en Chile y haber «lugares de memoria a sus víctimas», Amorós también explica que la ola reaccionaria que recorre el planeta ha generado que en Chile aparezca José Antonio Kast, un líder «abiertamente pinochetista». No solo eso: seguidores de Trump han reivindicado su figura y Bolsonaro lo citó directamente. «Pinochet es una figura presente en Chile, que siempre reaparece, y mi biografía intenta fijar su imagen en la historia», dice Amorós.

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