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Un lastre centralista que facilita la bronca

Montero cancela su cita con Puig y las soluciones al bloqueo de la financiación tendrán que esperar Es la última muestra de un agujero del sistema

La financiación autonómica es «la clau que obri tots els panys» de los problemas valencianos. La frase con resonancias de Vicent Andrés Estellés es del repertorio del conseller Vicent Soler, que hoy iba a viajar a Madrid con el president, Ximo Puig, para un encuentro (muy esperado) con la ministra de Hacienda, María Jesús Montero. No se confiaba en avances trascendentales (el Gobierno está en funciones), pero debía significar al menos la llave para desbloquear la llegada de 730 millones que alivien la caja del Consell. Un parche, sí, para acabar el año, pero una bocanada de aire para alejar medidas drásticas y alarmantes y que relajara la tensión rampante y el tono preelectoral de las últimas horas. Sin embargo, todo se diluyó en la tarde de ayer.

La formación de Gobierno es lo primero y la ministra forma parte de la comisión del PSOE que negocia con Podemos un posible acuerdo. Ese órgano fue convocado para esta mañana, a la misma hora que estaba planeada la cita con la delegación valenciana. Así que esta quedó suspendida. Sin fecha concreta. Quizá la semana próxima.

Lo sucedido aporta más munición a las fricciones internas en el seno del Govern del Botànic, pero sobre todo es la última muestra de una deficiencia del Estado autonómico, cuyos ingresos ordinarios, procedentes de los impuestos de los ciudadanos, están supeditados a que alguien del Gobierno central, facultado para ello y no en funciones, como es el caso, apriete el botón. De esta crisis, que no es solo valenciana (por eso el ministerio está parco en soluciones específicas para un territorio), debería salir como mínimo un cambio legal para que los recursos a las autonomías del sistema de financiación no estén supeditados a los condicionantes del gobierno central, porque el dinero es del Estado (esto es, de todos) y no una gracia del ejecutivo de turno hacia los territorios.

La suspensión evita a la ministra el trago de explicar al resto de comunidades un trato preferente, al menos en lo formal, al principal gobierno autonómico de izquierdas y al conseller que más peleó con ella por la financiación autonómica cuando tenían delante a Cristóbal Montoro.

Soler irá hoy a Madrid, pero con expectativas a la baja, ya que se reunirá solo con la secretaria de Estado de Hacienda, Inés Bardón. Podrán analizar soluciones, pero poco más. Quizá Montero suelte prenda por la tarde en el Senado (comparece y le espera una pregunta de Compromís sobre las entregas a cuenta), pero la pinta es que el Gobierno no termina de ver clara una solución efectiva y legal. Mientras tanto, más lío.

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