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Decisión

El Gobierno suprime el servicio de información presencial en extranjería y cierra una oficina

La Red de Colectivos Antirracistas denuncia que las consultas en ventanilla se sustituyen por el sistema de cita previa y un correo electrónico

Usuarios de la oficina de extranjería sita en la calle Diputada Clara Campoamor.

Usuarios de la oficina de extranjería sita en la calle Diputada Clara Campoamor. m. a. montesinos

Se acabó la información presencial para los extranjeros sin cita previa. Desde el pasado 1 de junio, la persona migrante que quiera recibir información de cualquier tipo debe solicitar cita previa y el día acordado, acudir a la oficina de extranjería sita en la calle Diputada Clara Campoamor, esquina Motilla de Palancar, o a la Subdelegación del Gobierno, dependiendo del trámite que deba realizar. Así, las colas han desaparecido, pero los usuarios exigen, al menos, «una mesa con una persona que proporcione cierta información, aunque sea para explicar lo de la cita previa o solucionar dudas porque el desconocimiento es total».

Y es que la oficina de extranjería que la Delegación del Gobierno inauguró hace 13 años en la avenida Constitución -con una inversión de 300.000 euros y el objetivo de tramitar 110.000 expedientes al año- está cerrada a cal y canto. Un cartel informa del «traslado» de las oficinas, aunque no especifica dónde debe dirigirse el usuario. Eso sí, indica una dirección de correo electrónico a la que dirigir las dudas «aunque nadie contesta al correo», explican los usuarios. En la puerta de la oficina en la calle Diputada Clara Campoamor, sin embargo, otro cartel de grandes dimensiones sí señala la obligación de acudir a la sede con cita previa, además del mismo correo electrónico donde, en teoría, se resuelven las dudas.

Fuentes de la Delegación del Gobierno, explican a Levante-EMV que el servicio de extranjería «ha sufrido una reestructuración» en aras de «mejorar el servicio» por lo que se ha optado por atender con cita previa y cerrar la sede de la avenida Constitución para derivar los expedientes que allí se tramitaban a otras sedes, incluida la del Temple. «Así, de la avenida Constitución a la Subdelegación del Gobierno se han trasladado los trámites que hacen referencia a estudiantes, asilo, residencia de larga duracion y renovacion de permisos de trabajo y residencia. Y de la avenida Constitución a Motilla del Palancar se ha trasladado el servicio de reagrupación familiar». Eso sí, durante un día a la semana (los lunes) las ONG pueden acudir a la oficina para solicitar información. «Y son las propias entidades las que se autorregulan», añaden.

Preguntas sin resolver

Sin embargo, las personas migrantes lamentan la «falta de información» mientras intentan acceder, sin éxito, a la sede de la oficina ubicada entre las calle Diputada Clara Campoamor y Motilla del Palancar para plantear sus dudas. Solo quieren realizar una consulta. Porque le ha caducado (o va a caducar) el NIE, porque les ha salido un trabajo, pero su visado es de estudiante o porque no saben dónde registrar a su bebé recién nacido y no conocen la el idioma.

Levante-EMV comprobó ayer el trasiego de personas en la oficina de extranjería ubicada en Motilla del Palancar, con la decepción en el rostro al comprobar que no habían resuelto la duda. De hecho, ni tan siquiera habían podido exponerla. Todos salían con un papel que indicaba, eso sí, el correo electrónico en cuestión y la obligación de pedir cita previa. Y las entidades sociales han lanzado la voz de alarma.

«El sistema ha sido reemplazado por un correo electrónico que nunca es respondido o, en su defecto, por una cita previa solicitada vía web que muchas veces no está disponible o concede la cita con muchos meses de retraso». La denuncia es de la Red de Colectivos Antirracistas de València (Red Cola), integrada por Resistencia Migrante, Mujeres con Voz, Escuelita Antirracista, Crearte-Educación Comunitaria y Marea Verde. La entidad lamenta que la población afectada «sea, una vez más, la de extranjeros no comunitarios, subyugados a una estructura legal y política racista que vulnera sus derechos básicos».

Además, desde las cinco entidades que integran Red Cola afirman que la «negación de información presencial, reemplazado por un precario e intermitente sistema de citas previas implica una segregación del derecho a informarse.

«Atenta contra la dignidad»

Cabe destacar que quienes no hablan el idioma o no tienen acceso a la tecnología se ven imposibilitados de acceder a cualquier trámite, siendo obligados a asumir estados de irregularidad administrativa y de manera indefinida». Desde Delegación del Gobierno, sin embargo, indican que hay «un ordenador dentro de la oficina que está a disposición de los usuarios».

Aún así, desde la entidad exigen soluciones y denuncian un sistema de extranjería que «atenta contra la dignidad de personas migrantes en València, niega información, dificulta la gestión de trámites y condena al colectivo a una situación precaria que recuerda que para el Estado español los extranjeros no comunitarios no son sujetos de pleno derecho».

«Una cosa es si uno sabe que tiene que hacer un trámite determinado y otra muy diferente es que se haya suprimido la información presencial porque ¿y si tienes alguna duda? ¿y si no sabes ni tan siquiera cómo debes pedir la cita previa? La persona migrante llega con una pegatina en su pasaporte y no sabe nada más. En mi caso, por ejemplo, mi pegatina indicaba que yo era estudiante y cuando fui a la oficina de extranjería me explicaron cómo tenía que regitrar mi huella, pedir la tarjeta, renovarla...», explica una de las personas integrantes de Resistencia Migrante. Y añade: «La indefensión es total porque, por ejemplo, en mi caso, he enviado hasta tres correos y no me han contestado ninguno».

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