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Análisis

"Las migraciones de hoy no son nada en comparación con las que habrá en quince años"

El politólogo Sami Naïr y la directora de FIIAPP Anna Terrón abren el ciclo de diálogos "En busca de la prosperidad: los desafíos de las migraciones", organizado por la Fundación Ernest Lluch y el Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas

Anna Terrón y Sami Naïr, ayer en València. fernando bustamante

Sami Naïr (Argelia, 1946), camina rápido y estrecha la mano con fuerza. Cuando habla hace el gesto de repartir con los brazos, como si ordenara las ideas que va exponiendo. Esta prestancia del politólogo y sociólogo francés tiene todo que ver con ser un especialista en todo lo que a movimientos migratorios se refiere, lleva trabajando en ello casi 50 años por los que ha pasado por varios organismos europeos. Él es uno de los ponentes que abre el ciclo de diálogos En busca de la prosperidad: los desafíos de las migraciones, que se celebra en la Fundación Bancaja hasta el día 12 de noviembre y organizado por la Fundación Ernest Lluch y el Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas (IVIE). Junto a él asiste Anna Terrón, directora de la Fundación Internacional y para Iberoamérica de Administración y Políticas Públicas (FIIAPP). Ambos debaten para Levante-EMV sobre lo que Naïr define como «el principal fenómeno del siglo XXI», las migraciones

Falta conciencia, afirma el politólogo francés, sobre la importancia de las migraciones. Tanto es así que apunta que «lo que estamos experimentando hoy con las demandas migratorias que vienen de todas partes no es nada en comparación con lo que va a ocurrir en los próximos 15 años».

Sentada a su lado, Anna Terrón asiente y añade que «la Unión Europea creó una base, un acuerdo de mínimos común para establecer una verdadera política migratoria, pero ha sido destrozada los últimos años». Hay que reconstruir esta política común según afirman ambos. Este es el problema central. Pero Naïr todavía incide en que «la inmigración es un problema mundial y todavía no tenemos una respuesta compartida. Hemos visto otros gobiernos como el italiano que prefieren dejar morir a la gente».

En este punto en concreto no hay fisuras ni resquicios en la posición de Terrón y Naïr. «Tiene que ver con el derecho internacional de socorro. Si el Aquarius está en alta mar con gente ya no importa el motivo por el cual a alguien que esté en una situación de vulnerabilidad en alta mar se le rescate. Es una obligación de todo ser humano prestar ayuda activa en el mar». Pero Naïr se inclina hacia delante en la silla, junta las manos y matiza: «En esta materia no hay que hacer demagogia. Aquí tenemos un problema doble, gestionar las llegadas de extranjeros, que vienen de forma legítima, pero que lo hacen vulnerando la ley de los países fronterizos».

A 2o minutos andando del lugar de la entrevista, en la plaza de Tetuán, se ubica el Centro de Internamiento de Extranjeros (CIE) de Zapadores, sobre el que también se pronuncian. «Mi posición personal es que la privación de libertad es un hecho muy grave, los CIE deben vincularse a la expulsión de la persona pero siempre asegurando que esté dentro en menor númeo de días posible». Sami Naïr asegura que no cree en un tipo de medidas menos punitivas y señala que «tampoco podemos confiar en que la gente vaya al lugar acordado con las autoridades el día que vaya a ser deportada, es necesario un lugar donde poner a la gente durante su proceso de expulsión y ese lugar debe corresponder a las normas mínimas de acogida». Bajo la pregunta inicial subyace otra cuestión todavía más importante. Tal como afirma Naïr, «un punto clave por el que no se llega a un entendimiento para reformar los acuerdos de Dublín sobre migración es precisamente el debate sobre los CIE, cuánto tiempo deben estar allí los internos, cuáles son las obligaciones de los Estados... El problema no tiene una solución fácil».

Durante la posguerra, la población emigró a Francia y en los 60 a Alemania. Los españoles fuimos migrantes no hace mucho tiempo y según asegura Terrón «tenemos memoria migratoria». Añade que en esta cuestión «nos situamos mucho mejor y somos más comprometidos que otros países de Europa».

Saltamos a otro tema para hablar de pateras, diez migrantes llegan a las costas de Alicante horas antes de la entrevista. Para Terrón «el problema es que el sistema esté tan roto que a esta gente no le queda más remedio que venir por mar en estas embarcaciones. No podemos decir que nuesto sistema migratorio consiste en que la gente se juegue la vida, llegue como pueda y les aceptemos como ciudadanos. Insisto en que es algo durísimo, pero no tiene sentido que de un país como Argelia la gente tenga que salir en patera, la política migratoria no puede ser así». A su lado, Naïr señala que «lo que tenemos que comprender es que no se trata sólo de un problema humano, sino de un conflicto entre legalidad e ilegalidad. Este es el problema central sobre el que debemos trabajar».

Pero hay otro problema que va a empobrecer regiones enteras, a desplazar a mucha población de su lugar de origen, según afirma Terrón. Está demostrado que el cambio climático contribuye a los movimientos migratorios, «vemos en muchas regiones que los eventos climáticos que ya tenían efectos negativos empeoran y generan desplazamientos de población». Aquí, Terrón asegura que estamos hablando del presente, pero sobre todo del futuro próximo. «La cuestión climática es fundamental también en materia de migraciones, como no le hagamos frente nos encontraremos con una vía de movilidad en el mundo muy difícil de gestionar». De hecho, ni siquiera pensamos en otro tipo de migrantes. «En nuestra mentalidad tenemos la migración económica y el refugio. No tenemos un sistema que prevea la acogida de personas desplazadas por razones de catástrofes ambientales».

La entrevista acaba por donde empezó, con el desacuerdo en la Unión Europea en materia de migración. «Tenemos que ser realistas y decir las cosas claras. Hay una ley a la que adherirse, que puede ser dura y de hecho lo es cada vez más. Nuestro papel ahora es intentar conseguir un acuerdo que no solo sea de mínimos, sino que avance un poco más».

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