Victoria Villanueva, abogada y consejera laboral en Cuatrecasas, una de las firmas de abogacía más reconocida a nivel nacional y con presencia en más de diez países, es también una de las principales ponentes del foro eWoman. Se trata de una jornada de reflexión y divulgación para casos de éxito de mujeres líderes, emprendedoras y profesionales organizada por Levante-EMV.

La incorporación de la mujer a los diferentes ámbitos de las profesiones jurídicas se produce de forma paulatina, pero ininterrumpida. De hecho, no fue hasta el año 2016 que una mujer ocupó la presidencia del Consejo General de la Abogacía Española. ¿A qué retos se enfrenta una mujer en su desarrollo profesional como jurista?

Los retos de cualquier profesión jurídica pasan por la excelencia técnica, la innovación y la superación constante, pero la abogacía, además, requiere desarrollar altas capacidades comerciales para posicionarse individualmente en un mercado muy competitivo. Ello requiere una gran inversión de tiempo para el estudio perseverante, dedicación al cliente, visibilidad en el mercado, etc., por lo que cualquiera que se inicia en esta profesión hace una apuesta vital. Lo que les ocurre a las mujeres —abogadas o no—, es que todavía asumimos mayores responsabilidades familiares. Lo hacemos con el mismo nivel de exigencia y dedicación porque sabemos la importancia de esa «otra profesión» y no renunciamos a ella. Compatibilizar todo esto es más complicado si contamos con plazos improrrogables, dificultades de sustitución de un abogado por otro, expectativa de plena disponibilidad 24/7, etc.

El reto está, no tanto en la flexibilidad de las condiciones para cumplir con todo, sino en la corresponsabilidad de hombres y mujeres en las responsabilidades familiares para que la igualdad sea una realidad.

Especializada en Derecho Laboral, ¿su experiencia profesional se ha visto condicionada por la masculinización del sector?

Si a uno le dicen que cierre los ojos y piense en un abogado, estoy segura que la mayoría piensa en un hombre de edad madura. Resulta todavía un desafío romper con los estereotipos de esta profesión, han estado muy ligados a la edad y al género masculino, especialmente en la abogacía de empresa. Sin duda, el tesón y la máxima excelencia en el trabajo de muchas compañeras ha permitido que la sociedad esté cambiando. Aunque todavía en algunos ámbitos nos cuesta redoblar esfuerzos para obtener el respeto de clientes y compañeros, lo cierto es que la visibilidad de la mujer en puestos de mayor responsabilidad y poder hará que caigan muchos prejuicios.

En mi experiencia personal, tras 20 años de profesión he constatado que los comportamientos machistas han disminuido en gran medida, pero en mis inicios he sentido la falta de respeto de compañeros de profesión, y en no pocas ocasiones he tenido que enfrentarme al rechazo inicial de algún cliente porque una mujer jóven le representase en una negociación o en un tribunal. Sin embargo, nunca me he sentido condicionada por ello, más bien al contrario, me ha servido para reafirmarme en mi posición.

¿Cuáles son las grandes demandas y desafíos del mercado laboral?

La diversidad e inclusión de diferentes colectivos en las empresas y la búsqueda del valor de la diferencia en lugar de la homogenización es, en mi opinión, uno de los grandes pasos a dar en el mercado laboral. También el derecho del trabajo, junto con los derechos fundamentales, son puntales básicos para el desarrollo y éxito de esas nuevas realidades laborales, más respetuosas y flexibles. Por otro lado, cuando ya la tecnología más disruptiva se ha colado en nuestro día a día, en nuestros hogares y nuestros trabajos, creo que como abogada laboralista debo trabajar para ofrecer soluciones innovadoras a las realidades actuales con los mimbres legales con los que contamos, porque difícilmente el legislador va a poder seguir el ritmo vertiginoso de transformación digital al que estamos abocados.

En este momento de metamorfosis me parece apasionante ir de la mano de mis clientes, entendiendo cómo sus negocios y sus organizaciones laborales se transforman y explorando conjuntamente las mejores soluciones jurídicas a las nuevas dificultades que se van presentando por el camino.

Su incorporación a la firma de abogacía Cuatrecasas reafirma la apuesta de la entidad por el talento joven y la inclusión de la mujer. ¿Por qué considera necesario que las empresas se adapten a las nuevas demandas sociales?

Es evidente que ninguna empresa puede dar la espalda a la realidad. Y es que, el talento no depende de ser hombre o mujer, cada persona aporta valores y capacidades diferentes y es imparable la fuerza de las mujeres que demuestran su valía cuando tienen la oportunidad. Por ello, lo importante es que esa diversidad no se vea coartada por obstáculos como la brecha salarial o los denominados «techos de cristal».

Cuatrecasas es una firma líder en la abogacía española y valenciana. ¿A qué atribuye su participación como patrocinador en el evento eWoman, un foro dirigido a líderes y emprendedoras de la economía valenciana?

Cuatrecasas ha demostrado ser una firma muy consciente de la necesidad de retener el talento femenino, siendo la primera firma en España en alcanzar un compromiso explícito con el Ministerio de Trabajo para que las mujeres ocupen el 25 % de los puestos de sociatura, e incorporando más mujeres a todos sus comités de decisión vinculados a la carrera profesional. Hacer visible el importante papel de la mujer en la economía, apoyando proyectos como el de eWoman, es una de las vías más poderosas para provocar cambios en la sociedad y esta firma apuesta por ello.

¿Cuáles son los ítems que se abordarán en su ponencia? ¿Qué mensaje le gustaría que prevaleciera tras esta?

Victoria Ortega, presidenta del Consejo General de Abogacía, recuerda en su blog unas palabras de Concepción Arenal que dicen que «las cosas son imposibles mientras lo parecen». Espero que mi participación en eWoman aporte un granito de arena, que anime a hombres y mujeres a cambiar el rumbo de las cosas con pequeñas acciones para que la igualdad de oportunidades no parezca imposible y se convierta en una realidad. Estoy convencida de que en un futuro no muy lejano no tendremos que hablar de «casos de éxito de mujeres» como algo extraordinario. Mientras tanto, es esencial compartir y hacer visible nuestra experiencia para que la sociedad vaya avanzando por el lento camino hacia la igualdad.

Como mujer líder en el campo de la legislación, ¿qué cree pueden aportar las mujeres a este sector y, específicamente, a la transformación de su organización y repercusión?

En el sector legal, como en otras profesiones, deben tomarse medidas concretas para que el 50 % de la población tenga exactamente las mismas opciones de desarrollo profesional que el otro 50 %. En esto, la legislación puede ayudar potenciando determinadas acciones, pero son los órganos de dirección de las empresas los que deben tomar la iniciativa. No cabe duda que la paulatina incorporación de la mujer a puestos directivos facilitará que la reflexión sobre cuáles son los obstáculos para la igualdad sea efectiva. Y descubriremos cuáles son las medidas más acertadas en cada caso para actuar, aún a riesgo de equivocarse.

Para que esa transformación se produzca, debemos hacer un esfuerzo pedagógico y de sensibilización sobre los efectos negativos que la carencia de igualdad produce en el conjunto de la sociedad, y no solo en las mujeres.

Cuatrecasas ha incorporado más mujeres a sus comités de decisión, tanto las relativas a incorporaciones y carrera profesional, como las vinculadas al negocio jurídico de máximo nivel. De esta manera, se conseguirá que la perspectiva de género influya de forma natural en la transformación de la firma hacia una organización mejor para todos los que trabajamos en ella y para nuestros clientes.