El movimiento para la adquisición del centro sanitario Povisa supone la primera adquisición por parte de Ribera Salud después de que en abril de 2018 concluyera la concesión del departamento de Salud, que volvió a la gestión directa de la Generalitat tras varias décadas en manos de Ribera Salud.

De hecho, el gran emblema de Ribera Salud siempre fue el área sanitaria de la Ribera y de su hospital, que dio incluso nombre a un modelo de gestión, y que el Consell de PSPV y Compromís recuperaron cuando finalizó el contrato haciendo efectiva una promesa electoral que figuró en el acuerdo de gobierno.

Ribera Salud está participado al 90% por Centene, después de que el Banco Sabadell pusiera fin a la participación compartida con la venta del 40% de su parte. La entidad todavía conserva el 10%.

Feijóo se muestra vigilante

De momento, la Xunta mantiene de forma oficial una posición vigilante. Fuentes de la Consellería de Sanidad avanzaron ayer que el Servicio Gallego de Salud exigirá y defenderá el mantenimiento de la calidad asistencial en el área sanitaria y el mantenimiento de los puestos de trabajo.

El último cambio en el concierto que vincula a Povisa con la sanidad pública gallega se rubricó en diciembre, cuando la consejería de Sanidad aceptó hacerse cargo directamente de los fármacos ambulatorios y de alto impacto a cambio de rebajar de 540 euros a 504,79 la cuota per cápita que la administración autonómica concede al hospital por la atención del cupo de 135.000 pacientes. Después de denunciar pérdidas por 15,2 millones, Povisa dio su sí al pacto y pudo sortear el concurso de acreedores.