04 de octubre de 2019
04.10.2019
Entrevista al presidente del Gobierno en funciones

Pedro Sánchez: "Me siento en deuda, he intentado formar un Gobierno progresista y no lo he logrado"

"Es cierto, podría ser presidente pero de un Ejecutivo paralizado por sus propias contradicciones", relata el candidato

04.10.2019 | 04:15
El presidente en funciones en el complejo de la Petxina el miércoles.

¿Ve factible un Gobierno a tres como el valenciano, en este caso PSOE con Podemos y Errejón?
Yo lo que espero y por lo que voy a trabajar es porque haya un resultado que permita un Gobierno en España. Yo no tengo ningún problema con el multipartidismo. Bienvenidos todos los partidos que quieran presentarse. Estamos en una democracia y tienen todo el derecho. Pero tiene que servir para dar estabilidad al país, para darle un Gobierno y un horizonte de cuatro años. Si no, creo que tenemos un bloqueo que no nos va a permitir abordar los desafíos que tenemos por delante, que son muchos. Me siento en deuda con los siete millones y medio de españoles que votaron avanzar el 28 de abril y, por tanto, votaron al PSOE. Me siento en deuda porque he intentado un Gobierno progresista y no lo he logrado. Por eso pido un último esfuerzo para que el 10 de noviembre acudan a votar y demos una salida a esta situación de bloqueo, porque fíjese, no había ninguna alternativa a un Gobierno del PSOE. Ninguna.

¿Qué va a cambiar el 10N?
Yo creo que los españoles el próximo 10 de noviembre al menos van con más información. Si el 28 de abril a cualquier ciudadano que fuese a votar a Podemos le preguntan: ¿usted cree que el partido del señor Iglesias va a votar cuatro veces en cuatro años en contra de un Gobierno del PSOE?, estoy convencido de que hubiera dicho que no. O el señor Rivera: usted cree que un partido que parece que nació o, al menos eso dicen, para luchar contra el independentismo catalán iba a expulsar a Manuel Valls del Ayuntamiento de Barcelona por impedir que ERC se hiciese con el ayuntamiento hubiesen dicho que no. Pero ha ocurrido. Por tanto, yo creo que los ciudadanos van con más información a la hora de saber cuál ha sido la posición política del conjunto de fuerzas.

Usted habla de bloqueo, pero podría ocurrir que el escenario tras 10N fuera similar. ¿Qué pasará, terceras elecciones?
Hay que evitar ese riesgo y es importante que todos aquellos que el 28 de abril votaron que España avanzara lo hagamos con mayor contundencia para que esa voz sea escuchada en el Congreso y no se pueda ir al bloqueo. Segundo, es verdad que hay muchos partidos, pero insisto, quien quiera Gobierno es evidente que solamente puede apostar por la única formación que lo garantiza, que es el PSOE. Lo demás es más bloqueo. Y en tercer lugar, como he dicho antes, creo que las estrategias de los partidos tendrán que variar después del 10 de noviembre.

¿Incluida la suya?
Fíjese. Yo podría ser presidente, es cierto, ¿pero de qué Gobierno? Uno en el que la Seguridad Social estuviera en manos de Unidas Podemos cuando tenemos un déficit de Seguridad Social o la política energética, decisiva para la competitividad de nuestra economía. O un Gobierno que ante el desafío catalán se planteara que hay presos políticos o que en el caso de que los independentistas quiebren de nuevo unilateralmente la legalidad pues no apoyen aplicar el artículo 155. Es evidente que hubiera sido un Gobierno no para una legislatura, sino para salvar una investidura, pero no hubiera sido un Gobierno de verdad asegurado, ni con la certeza ni la estabilidad ni la cohesión necesaria para hacer frente a los desafíos.

Si Podemos no es un socio fiable, ¿podría serlo Ciudadanos?
Eso es ciencia ficción. Un señor que no se me pone al teléfono, que me ha vetado y se ha puesto en brazos de la ultraderecha, que cada vez que dice tres palabras, una es Sánchez y para insultar. No creo que tenga mucha verosimilitud. Otra cuestión es que Podemos utilice esa, digamos, estrategia dialéctica, pero no desde el punto de vista de la verosimilitud.

¿Qué línea roja tendría que pasar el Govern de Torra para que el Gobierno de España pusiera en marcha el artículo 155?
Hay doctrina del Tribunal Constitucional que echa por tierra los argumentos de Partido Popular y de Ciudadanos de aplicar sine díe y de manera permanente el artículo 155 y la suspensión de la autonomía en Cataluña y que dice claramente en qué momentos se podría aplicar, bajo qué circunstancias y para qué tiempo. La filosofía es la siguiente: primero, firmeza democrática; segundo, proporcionalidad y tercero, unidad. Firmeza democrática es que si la Generalitat vuelve a la vía unilateral, aprueba leyes de desconexión o no respeta sentencias del Constitucional y pone en riesgo la convivencia que garantiza el Estatuto de Autonomía, pues firmeza democrática. Segundo, proporcionalidad. No somos un Gobierno que quiera utilizar la crisis en Cataluña para nada. Y en tercero, la unidad. Es muy importante que hubiera un consenso, al menos entre las grandes fuerzas políticas, para legitimar desde el punto de vista también social una medida de esas características. Nos vamos a mover en esos términos.

¿Si echa la vista atrás que conclusiones se pueden sacar?
La primera es que el movimiento independentista ha fracasado, ha naufragado. Y lleva diez años cometiendo el mismo error y tropieza con la misma piedra, que es la quiebra y la fractura de la convivencia en Cataluña. Y en segundo lugar es importante subrayar que el Gobierno y el Estado cuentan con herramientas constitucionales homologables al conjunto de países de la Unión Europea para responder ante crisis de estas circunstancias. Lo dije en Cataluña y lo reafirmo hoy: nosotros responderemos con serena firmeza. No vamos a contribuir a echar más gasolina al fuego, pero sí creo que el cometido que tiene el Gobierno es garantizar la seguridad y la convivencia. Esta crisis la vamos a superar, como otras en Cataluña. Pero me llama mucho la atención que el independentismo catalán dé lecciones de derechos humanos y de democracia y no condene de manera radical y rotunda cualquier indicio de violencia. Eso tiene que hacer reflexionar a la sociedad catalana.

¿Hay riesgo de fractura de la convivencia en Cataluña?
Bueno, es que ayer [por el miércoles] en Cataluña a una periodista se le increpa y se le empuja. Y no es la primera vez. Eso también refleja algo. Que haya empresas que han salido de Cataluña como consecuencia de la inestabilidad, pues también refleja que hay una crisis de convivencia y hasta incluso en términos más coloquiales, cuando uno habla con catalanes hay mucha gente que te dice que ya no puede hablar en el hogar o en reuniones familiares sobre política. Si eso ocurre es porque hay una crisis de convivencia y es lo que ha negado el independentismo. El Gobierno de España quiere hablar y dialogar con la Generalitat siempre. Pero primero la ley y luego, el diálogo. No puede haber diálogo sin ley o un diálogo que sirva para retorcer la ley. Lo que pasa es que el independentismo no quiere dialogar con la parte que no es independentista y no la reconoce. Fíjese, el 1 de octubre. Echemos la vista atrás hace dos años. Demos por buenos los datos de participación del independentismo en el 1 de octubre de hace dos años. Ellos dijeron que había participado el 43 por ciento del total del censo en Cataluña. De ese 43 por ciento, el 38 % votó a favor de la independencia, 43 es menos que 50 y 38 menos que 50. Por tanto, no participó ni la mitad de la población catalana. Pero si nos vamos a las elecciones autonómicas. ¿Qué porcentaje del censo votó? Casi el 80 por ciento. Y votó a favor de la independencia o a formaciones políticas independentistas un 47 por ciento. Es decir, ellos tienen una mayoría parlamentaria, pero no tienen una mayoría social que les avale ese proyecto de independencia.

¿Qué le pediría al Partido Popular y a Ciudadanos?
Yo lo único que le pido al PP y a Ciudadanos es que dejen un poco de lado sus cuitas partidarias y se posicionen al lado del Gobierno de España ante un desafío que lógicamente va a necesitar de la unidad y del consenso de todos. Yo no voy a negar ese consenso, pero creo que también el PP, después de todos estos años y de los años previos alguna lección también tiene que sacar, porque al final, fíjese, van de constitucionalistas y hasta incluso la población constitucionalista catalana les da la espalda. ¿Cuántos diputados tiene el PP en Cataluña? De 48, uno y en Euskadi, cero. Es decir, no es que no les apoyen los independentistas o los nacionalistas, es que no les apoyan tampoco aquellos que se quieren quedar en España. Tendrán que revisar su estrategia.

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