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La difícil tarea de «acertar» con el virus de la gripe

El tiempo necesario para hacer la vacuna puede condicionar que sea menos efectiva al mutar el virus

Vacunación en el área de salud de Dénia.

Vacunación en el área de salud de Dénia. levante-emv

Ochocientas mil dosis de vacuna contra la gripe esperan desde el pasado lunes en las neveras de los centros de salud de toda la Comunitat Valenciana para ser inyectadas y el debate, como todos los años, está en la calle: ¿Vale la pena vacunarse? Los expertos tienen clara la respuesta: sí, siempre es mejor inmunizarse pero la vacuna de la gripe sigue luchando aun así contra el estigma de ser considerada la que menos protege y perdiendo adeptos pese a que la gripe mató de forma directa el año pasado a casi 200 valencianos, la mayoría mayores de 64 años. Una de las explicaciones hay que buscarla en el tiempo que es necesario para fabricarla, una cuestión que casa mal con la capacidad del virus de mutar.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) identifica las cepas del virus que se espera que vayan a estar circulando tras observar lo que sucede en el hemisferio sur durante el invierno y así fabricar una vacuna lo más efectiva posible. La 'orden' la asumen los laboratorios farmacéuticos, que emplean seis meses en fabricarla, dada su complejidad.

El problema es todo aquello que pueda pasar en esos seis meses. «Las proyecciones de la OMS normalmente aciertan, pero si hay algo que caracteriza al virus de la gripe es su capacidad de cambiar», explica José Antonio Lluch, jefe del servicio de Promoción de la Salud de la Conselleria de Sanidad. La consecuencia es que hay años en que los cambios del virus sobrepasan lo previsto en la vacuna.

«Para nosotros es la 'peor' de todas las vacunas, porque la anticipación nos condiciona, pero también porque su poder inmunogénico es menor (al dirigirse a personas mayores con defensas más bajas) y, porque, aunque funcione, siempre vas a poder enfermar de algo más durante el invierno y ahí tu sensación es que no has estado protegido», añade Anna Prugnola, responsable de educación médica en la farmacéutica GSK. Para intentar mitigar ese desajuste, este año en la C. Valenciana se ha destinado más dinero para comprar vacunas tetravalentes, es decir, que protegen frente a cuatro cepas, una más que en las vacunas que se ponían antes. Esto da un plus de «tranquilidad» que los expertos en epidemiología esperan que se note al final de la campaña, cuando haya que volver a cuantificar el impacto que un virus que, a priori, parece banal pero que sigue matanto gente.

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