Los cuatro condenados por el accidente del metro del 3 de julio de 2006 admitieron ayer las graves deficiencias en la Línea 1 de Metrovalencia que han negado por activa y por pasiva durante trece años y seis meses. «Los acusados, como integrantes del Comité de Seguridad en la Circulación de FGV, conocían o debían conocer las deficiencias que ponían de manifiesto unos defectos muy graves de seguridad en la Línea 1, pero omitieron su obligación», según señala como «hechos probados» la sentencia dictada ayer por el Juzgado de lo Penal 6 de València.

Un fallo al que se ha llegado por conformidad tras admitir Vicente Contreras, exdirector adjunto de Explotación de FGV; Francisco García, exdirector técnico; Sebastian Argente (jefe de la Línea 1) y Juan José Gimeno, exresponsable de Auditoría para la Seguridad y Circulación su responsabilidad y falta de diligencia en evitar las circunstancias que permitieron el siniestro en el que murieron 43 personas hace tres años.

Los cuatro dirigieron un escrito a la Fiscalía Provincial de València en el que reconocían los hechos que les imputaba la Fiscalía. «El comité de seguridad de FGV era un órgano colegiado, si bien los que realmente teníamos capacidad de decisión sobre los elementos que dieron lugar al siniestro éramos los cuatro que ahora reconocemos los presentes hechos», aseguraban.

«Por ello, los cuatro de forma colegiada asumimos las deficiencias que pudiere haber habido en cuanto a las infraestructuras, material móvil, falta de control de la velocidad, inexistencia de la baliza o reprogramación de las existentes previas a la curva del accidente, inexistencia del plan de seguridad y de riesgos laborales», admitían en el escrito presentado el 17 de enero. Un texto que aprovecharon para eximir a la exgerente y sus otros tres compañeros. «La directora gerente ni conoció, ni pudo implementar medidas de seguridad alguna» porque «había delegado sus funciones en los miembros del comité de seguridad». Y respecto a los otros tres absueltos (Manuel Sansano, Luis Domingo Alepuz y Francisco Orts Pardo) «tampoco tuvieron conocimiento ni participación alguna en relación con las deficiencias observadas y omisiones realizadas, [ya] que por sus funciones tenían otros cometidos».

De esta manera, los cuatro exdirectivos condenados en firme admiten que en el accidente del metro no solo influyó la velocidad (el mantra oficial junto a los calificativos de «imprevisible e inevitable»). «Las deficiencias no consistieron solo en la falta de implementación de medidas tecnológicas de control de la velocidad en la línea (el tren llegó a 81 km/h en un túnel limitado a 60 km/ y en una curva con precaución de 40 km/h) sino también en deficiencias del material móvil rodante (las unidades de tren articulada UTA de la serie 3700)», señalan los hechos probados del fallo dictado ayer. También existieron «deficiencias en la formación y selección del personal para la tarea de maquinista» que comenzó a conducir trenes tras 13 horas de formación teórica y 14 prácticas, según los mismos hechos probados. Y, finalmente, también se constató «la inexistencia de plan de prevención de riesgos laborales en esta actividad de transporte que neutralizara los riesgos de velocidad, descarrilamiento y vuelco de los trenes por la Línea 1». Así, según recoge la sentencia de 81 folios a la que ha tenido acceso Levante-EMV, «todos ellos [en referencia a los acusados] eran conscientes de que tales deficiencias conllevaban un riesgo muy importante para la seguridad de los trabajadores y para los viajeros».

Frente a la exhaustividad del fallo, la vista celebrada ayer fue parca y apenas se prolongó 40 minutos. Con un escueto «sí, acepto» pronunciado por los cuatro condenados en firme -Vicente Contreras, Francisco García, Sebastián Argente y Juan José Gimeno- se puso punto final a trece años de agonía. Cada uno también acepta una pena de diez años y diez meses de prisión, otros tres de inhabilitación para cargo directivo en empresa ferroviaria y deberán hacer frente a una cuarta parte de las costas judiciales (excepto la de las acusaciones).

Hechos demoledores

Quienes sí se extendieron fueron los cinco abogados de las familias que aún seguían personadas en la causa (de un total de 24). El letrado de la Asociación de víctimas del metro 3 de julio (Avm3j) Vicente Baeza calificó los hechos de «demoledores» y recordó que «las víctimas no han querido venganza, sino justicia». «Si ha habido una instrucción ha sido a pesar de la instructora y su contumaz oposición», recordó Baeza en referencia a la titular del Juzgado de Instrucción 21 que archivó tres veces la causa. Por el contrario, alabó la actuación de la sección segunda de la Audiencia y de la Fiscalía, «quienes sí han creído en los hechos a pesar de la continua oposición de la magistrada».

Las víctimas del metro celebraron el «final digno» al lograr que se reconozca la responsabilidad de los exdirectivos y su gestión en la empresa, aunque echan en falta un perdón «que salga del corazón». El presidente de la Generalitat, Ximo Puig, también aseguró que con el fallo judicial del accidente de Metrovalencia de 2006 «acaba la larga historia de una ignominia».

La exgerente de FGV: "No reconozco ninguna responsabilidad en el accidente de metro"