Ocho años lleva el ilicitano Roberto Belmonte viviendo en China y ahora no sabe cuándo va a poder regresar. Lo que iban a ser unas tranquilas vacaciones en la provincia, aprovechando las festividad por el año nuevo chino, se está convirtiendo en toda una incertidumbre debido a la alerta por el coronavirus. Belmonte llegó a Alicante el 10 de enero y aún no sabe cuándo va a poder regresar a Fuzhou, la ciudad en la que vive y trabaja, muy cerca de Taiwan. "El Gobierno ha prorrogado las vacaciones a todos los trabajadores extranjeros de mi provincia, en un principio lo hizo hasta el día 3 y hoy mismo me acabo de enterar que la nueva fecha es el 9 de febrero", explica.

Las noticias, además van cambiando cada día. "Lo último es que la empresa nos está preguntando, trabajador por trabajador, si hemos viajado o hemos estado en contacto con alguien de la ciudad de Wuhan". En la empresa de Belmonte hay cuatro empleados de esta ciudad, "a quienes les han dicho que de momento no vuelvan".

Belmonte trabaja para una empresa de fabricación de calzado, desde donde les están pidiendo que lleven sus propias mascarillas, ya que en el país se han agotado todas las existencias desde que se desencadenó el brote de esta enfermedad, que ya ha provocado la muerte a 130 personas e infectado a otras 5.500. "He tenido que recorrer diez farmacias en Alicante porque aquí también se han agotado y no he logrado encontrar el filtro que yo buscaba", lamenta.

Aunque la ciudad en la que trabaja está a más de 1.000 kilómetros del epicentro de los contagios, Belmonte explica que se han detectado 70 casos de coronavirus, por lo que le preocupa regresar. "Ya tiene que ser mala suerte que me contagie, pero se trata de un virus nuevo. Mi familia está preocupada y yo también, así que yo preferiría quedarme aquí hasta que toda la alerta pase, porque la mejor manera de evitar la propagación es evitar el contacto con personas que pueden ser portadores del virus".

Roberto Belmonte cree que el caos que se está generando por este nuevo coronavirus va a pasar factura a las empresas de calzado de España, y en concreto de la provincia de Alicante. "Hay grandes empresas que ya han cancelado los viajes de sus trabajadores y compañías aéreas que están cancelando sus vuelos al país, así que esto va a pasar factura".