La «primavera valenciana» y el 15-M engancharon a Cesc Roig, líder de los jóvenes de Bloc-Compromís, a la política. «Sentía que necesitaba un espacio de construcción colectiva y diferente al desastre que teníamos con el PP y me afilié a Compromís», relata sobre su bautismo político. Natural de Orba militó pronto en el asociacionismo local y en el BEA ya en la etapa universitaria.

Presidente de Nuevas Generaciones desde 2012, Juan Carlos Caballero se afilió al PP al cumplir los 18. «Compartía la ideología y el modelo de un valencianismo positivo que proponía el PP y una comunidad que no mirara hacia el pasado», cuenta. A Fran López, alcalde de Rafelbunyol desde 2015 le sedujo el expresidente Zapatero. «Tenía 13 años, cogí el metro, no avisé a nadie y me vine a València a un mítin en la época del 'no a la guerra' de Iraq. Los avances en derechos civiles y sociales me llevaron a afiliarme al PSOE», explica.

Rocío Segura (Podemos) empezó a estudiar en Granada, pero se trasladó a València justo cuando se implantó el plan Bolonia. Obligada a compaginar trabajos de 40 horas semanales con los estudios entendió que intentar cambiar esas dinámicas requería entrar en política. «Entré en el movimiento estudiantil y me politicé cien por cien y con el 15-M y la primavera valenciana ya lo estaba, pero ese movimiento de movilización en plena crisis económica resultó clave porque había muchísimas personas que no llegaban a final de mes mientras la corrupción campaba a sus anchas», rememora.

A Rocío Gil (Ciudadanos) le seducen para dar el paso Albert Rivera e Inés Arrimadas. «Siempre he sido muy activa, pero no veía que ningún partido me representara hasta que llegaron Albert e Inés y sus valores me representaron porque ocupaban el centro político que no había encontrado antes en mi etapa de votante». Aunque le costó dar el paso, lo hizo porque es «la única forma de cambiar las cosas».

No perpetuarse en política. López no cree que nadie llegue a la política con idea de perpetuarse y asegura que él no lo hará. Roig, en cambio, sí ve demasiados políticos que se perpetúan y llama a fomentar liderazgos jóvenes. «Rivera ha dado una lección de servicio», añade Gil y Caballero prefiere la valía y no tanto medir el tiempo. «Rita Barberá fue un ejemplo de apoyo social aunque pasaran los años». Segura detecta que hay demasiados políticos que no han trabajado nunca en otra cosa y dice que los jóvenes llegan «con una visión más fresca y menos prejuicios».