¿Quién cuida a quienes cuidan? Esta es la pregunta/denuncia que lleva días haciéndose el personal del Instituto Valenciano de Acción Social (Ivass), el organismo dependiente de la Conselleria de Igualdad y Políticas Inclusivas que se encarga de la atención sociosanitaria en diferentes centros de diversidad funcional, salud mental y de mayores de titularidad pública. Una plantilla de medio millar de personas (en su mayoría cuidadoras) que ayer, a través de los tres comités de empresa de València, Castelló y Alicante, lanzaron un SOS ante su situación de precariedad.

El grueso de este personal sigue trabajando, pero, según denunciaron sus representantes sindicales, carecen de equipos de protección para evitar contagiarse y contagiar a los usuarios, muy vulnerables y la mayoría con patologías asociadas, ya que se atiende a personal de avanzada edad, con enfermedades mentales o de diversidad funcional.

Cansadas de esperar una solución, ayer salieron a las puertas de sus centros para exigir protección puesto que, señalan, igual que no se puede estar sin personal sanitario en los hospitales, tampoco sin personal que cuida a los más vulnerables y olvidados de la sociedad. La situación, narran desde los tres comités de empresas, es kafkiana.

De un lado, alrededor de cien empleadas y empleados han sido obligados a acudir a sus puestos de trabajo, a pesar de que las residencias de día (unas catorce) se han cerrado. Desde los comités, se plantea que lo lógico es que estas personas se queden en casa, aisladas, y queden preservadas para cuando, sea necesaria, sean movilizadas a otros centros que sí tienen residentes todo el día. Se argumenta que, dada la situación, es cuestión de días que se den casos de contagios entre el personal cuidador y entonces será necesario echar mano de otras personas. En Castelló, de hecho, se ha aislado a todo el personal al dar una trabajadora positivo en un centro.

Los comités denuncian que «la conselleria de Igualdad y Políticas Inclusivas está exponiendo de manera innecesaria a estas trabajadoras y trabajadores que acuden a su trabajo todos los días y salen a la calle». Horas después de la reivindicación, la conselleria dictó las instrucciones para este personal que quedará asignado a garantizar «la atención domiciliaria y el seguimiento a las personas usuarias que por sus necesidades lo requieran». Se establecen turnos rotatorios y se intentará que siempre sea asignada una misma persona por usuaria. Se priorizará la atención desde casa, si es posible. Mientras que las profesionales no tengan una tarea asignada deberán permanecer en su domicilio y disponibles ante otras necesidades que puedan surgir.

Pero, además, más de 400 personas atienden por turnos los centros con usuarios y carecen de material mínimo de protección: guantes, mascarillas y gel desinfectante. El problema en estos casos es que la instrucción de mantener la distancia de un metro y medio es imposible. «A pie de obra las instrucciones no son reales, no vale decirle a una persona con enfermedad mental que no se acerque, ni tampoco se les puede aislar», explica una cuidadora. Desde la conselleria se indicó que ya ha hecho llegar la demanda a la Conselleria de Sanidad de equipos de protección y están a la espera de respuesta.