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Las lecciones históricas de la gripe española, la peste y el cólera

La historiadora de la medicina María José Báguena recuerda que «las cuarentenas han servido durante siglos para evitar epidemias»

Las lecciones históricas de la gripe española, la peste y el cólera

«La historia se repite y nos puede enseñar muchas cosas para que aprendamos de ellas, porque nos da perspectiva», explica desde su confinamiento particular Maria José Báguena Cervellera, profesora de la Universitat de València e historiadora de la Ciencia. Báguena ha comisariado en La Nau de la Universitat de València la exposición «La grip. L'experiència de la pandèmia de grip de 1918 i el seu impacte posterior», que ha permanecido abierta desde el 11 diciembre de 2019 al 13 marzo de 2020. Casi una premonición de lo que estaba por venir. Al día siguiente se decretó el estado de alerta en toda España.

«La historia nos puede hacer entender muchas situaciones en las que nos vemos hoy, como el confinamiento y el aislamiento, las únicas herramientas para evitar los contagios, cuando no tenemos vacunas que frenen las epidemias. Eso ha sido así durante muchos siglos y ha de seguir siendo así», asegura a Levante-EMV en una entrevista telefónica.

Así sucedió en 1918 con «la crisis epidémica más importante del siglo XX, hasta la aparición del sida, calificada recientemente como la madre genética de todas las pandemias de gripe, que ha pasado a la historia como la 'gripe española', y que fue la responsable de entre 50 y 100 millones de muertos en todo el mundo, alrededor de 260.000 personas en España», explicaban las responsables de la exposición, organizada por la catedrática Maria Isabel Porras en Ciudad Real que trajo a València el Institut Interuniversitari López Piñero.

Y antes que la gripe fue el cólera. La enfermedad provocada por la bacteria Vibrio chloerae provocó la muerte a «5.000 personas, sólo en la ciudad de València, entre abril y septiembre de 1885». La peste de 1648 también fue letal para los valencianos. «Cada día morían alrededor de 300 personas en la ciudad de València», recuerda a Levante-EMV la historiadora. Aunque desde el punto de vista científico aún es demasiado pronto para comparar la crisis del covid-19 con las crisis anteriores. «Muy probablemente sea la cuarta gran pandemia, pero primero habrá que tener las cifras totales de morbilidad (número de personas que enferman en una población y un período concreto) y mortalidad (número de defunciones en una población y un período determinado)» para poder compararlas con otras crisis sanitarias globales como la gripe española, las crisis del cólera o de la peste», advierte Báguena.

Aunque sí es comparable en todas estas epidemias las reacciones ante estas situaciones extraordinarias. «El miedo ante lo desconocido, aunque inicialmente sintamos que la amenaza es lejana, porque está en la China o en otro país y no nos afectará a nosotros. Pero cuando se extiende y llega a nuestro entorno más cercano, y aún no hay tratamiento, la gente se asusta. Por eso es tan importante que las autoridades, los expertos sanitarios, los medios de comunicación y los periodistas den una buena información, para que la confusión no aumente».

Sobre todo en momentos de incertidumbre cuando aún se desconocen datos claves como pueden ser la evolución del coronavirus o la manera de frenarlo mediante una vacuna, que aún tardará. Aunque de esta pandemia que prácticamente ha paralizado el planeta se extraerán lecciones extraordinarias, como ya sucedió en episodios anteriores.

Hasta ahora el coronavirus nos ha enseñado a mejorar nuestra higiene, hábitos para evitar contagios, a buscar fuentes oficiales y evitar bulos y noticias falsas. Y, sobre todo, a «valorar la importancia de la sanidad pública y la investigación y de que se les dote de fondos públicos para que otra crisis no nos pille de nuevo desprevenidos». El Covid-19 ha demostrado que «no es bueno recortar en la sanidad pública», señala la médica e historiadora.

Las anteriores pandemias en la historia sirvieron para obtener aprendizajes que beneficiaron a toda la ciudadanía. Desde 1834 hasta 1890 seis epidemias de cólera sacudieron la ciudad de València. Hasta 1883 no se supo que esta enfermedad «estaba provocada por una bacteria y que se transmitía a través del agua que se bebía o con la que se regaban los productos agrícolas», detalla la profesora Maria José Báguena a Levante-EMV. La bacteria del cólera la descubrió el médico alemán Heinrich Robert Koch (1843-1910), Nobel de Medicina de 1905, quien también fue el descubridor del vacilo que causa la tuberculosis, al que apellidó.

Con el tiempo, las epidemias de cólera se convirtieron «en los grandes aliados de la higiene pública ya que comenzaron a construirse redes de alcantarillado fiables, a analizar el agua de consumo». También la gripe española de 1918 [bautizada así porque España, país neutral durante la primera guerra mundial (1914-1918) fue el único país que informó sin restricciones sobre la pandemia] supuso «una nueva percepción del riesgo frente a la gripe que ha perdurado durante la última centuria porque condicionó las reacciones sociales frente a nuevas pandemias de gripe en el siglo XX (1957-1958 y 1968-1969) y en el XXI (2009-2010)». La pandemia de la gripe española facilitó que se pusieran en marcha «programas de lucha contra la gripe por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como la vacunación anual contra la gripe como medio de evitarla». En general, «aumentar la cultura sanitaria para prevenir la enfermedad, porque es mejor no caer enfermo, ni contagiar a nuestro entorno».

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