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Coronavirus en Valencia

Confinados en casa y sin poder dormir

La imposibilidad de salir a la calle y la falta de actividad física y rutinas generan un estrés y ansiedad que merman la calidad del sueño y dificultan su conciliación

Confinados en casa y sin poder dormir

Confinados en casa y sin poder dormir

Dos semanas después de que el Gobierno decretase el estado de alarma, obligando, entre otras medidas, al confinamiento para frenar la propagación de la covid-19, son muchas las personas que ya están sufriendo los temidos problemas de sueño. La imposibilidad de salir de casa salvo para cuestiones muy concretas, como comprar alimentos, y la falta de actividad física y rutinas diarias son algunos de los desencadenantes, según explica a este periódico el neurocientífico y profesor de los Estudios de Ciencias de la Salud de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC), Diego Redolar.

Este experto detalla que existen dos casuísticas a la hora de relacionar los problemas de sueño con la actual situación de confinamiento. Por un lado, hay un grupo de personas al que la prohibición de salir de su domicilio, de hacer ejercicio o de llevar con normalidad su rutina le genera ansiedad, estrés y falta de control.

Es precisamente esa falta de control la que «puede repercutir de forma negativa en el sueño, y que las personas que se vean afectadas se despierten con mayor frecuencia, no puedan dormir e incluso vean mermada la calidad del sueño», señala Redolar. Y ello se debe a que «el sueño afecta a las mismas regiones del cerebro que están implicadas en una situación de estrés y de percepción de falta de control».

Pero no sólo el confinamiento provoca estos problemas, y es que según insiste el especialista, sucede lo mismo cuando «por ejemplo tenemos un problema en el trabajo, que llegamos a casa y no paramos de darle vueltas y no podemos dormir».

Si bien parece algo bastante común, lo cierto es que en este grupo se encuentra «un porcentaje pequeño de la población», dado que la gran mayoría de personas que en estos momentos de crisis sanitaria estén sufriendo o sufran problemas de sueño será debido a la alteración de los ritmos circadianos, y ésta es la segunda casuística. «Para que estos ciclos funcionen bien necesitamos señales, y eso es muy fácil en la vida normal porque tenemos una rutina, pero ahora durante el confinamiento esas señales externas desaparecen porque no salimos a la calle y no hacemos las actividades de siempre, y esto también puede afectar al sueño», explica Diego Redolar.

Pese a las dificultades que muchas personas encuentran para establecer rutinas en estos momentos tan complicados en los que la pandemia del coronavirus acapara toda la atención, el neurocientífico insiste en que es importante hacerlo para conseguir regular los ritmos circadianos.

Para ello, recomienda intentar levantarse siempre a una misma hora, incluso poner el despertador si es necesario, planear una rutina de ducha, desayuno y de actividades relacionadas con la casa, como hacer la cama, limpiar y recoger. También es recomendable vestirse y quitarse el pijama durante el día mientras se prolongue el confinamiento, ya que «el cerebro necesita este tipo de información para que después todo funcione de una forma más adecuada».

Un espacio para hacer ejercicio

Otra recomendación del profesor Redolar es «buscar un espacio de tiempo al día para hacer ejercicio físico» y, en este sentido, recuerda que «están surgiendo muchas plataformas en las que se cuelgan actividades para hacer en casa».

«Es cierto que las personas que pueden salir más, como por ejemplo las que tienen un perro, llevarán mejor el confinamiento», pero también es importante destacar, según el neurocientífico, que «la falta de información de cuándo acabará esta situación es muy negativo, ya que la incertidumbre hace que nos pueda afectar más».

El estado de alarma se prolongaara durante dos semanas, con un confinamiento más extremo para frenar la pandemia en España, y por consiguiente el aislamiento social, podría provocar, tal como detalla Diego Redolar, que hubiesen más personas en el primer grupo, ese que tenía problemas de sueño por el estrés y la falta de control. En ese caso «es más difícil buscar una solución, porque las personas lo tienen que gestionar de forma individual, no es una cuestión de crear rutinas».

Pensando precisamente en estos casos están surgiendo numerosos grupos de ayuda desde los colegios oficiales de psicólogos y también desde los ayuntamientos de la C. Valenciana. «Este tipo de iniciativas me parecen cruciales, porque ponen al alcance de todo el que lo necesite herramientas que una persona sola no tiene para sobrellevar la situación», concluye Redolar, quien también insiste en la importancia de recordar que esta situación es excepcional y pasajera.

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