Las peores estadísticas se recogen en las comunidades autónomas de Castilla-La Mancha, Castilla y León y Aragón donde el informe de Monitorización de la Mortalidad (Momo) que realiza el Instituto de Salud Carlos III refleja in-crementos del 93,6 % en el caso de las dos Castillas. Y del 89,5 % en el caso de Navarro o del 75,1 % en el caso de Aragón. El patrón que se veía reflejado en la estadística de la Comunitat Valenciana se repite en estas autonomías: los fallecimientos afectan en mayor medida a los hombres y, sobre todo, a las personas que tienen desde 65 años hasta más allá de los 74. En Cantabria o País Vasco solo se detectan excesos de defunciones en un solo día.