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El instituto tecnológico del juguete se reinventa para el desarrollo de respiradores

AIJU participa en dos proyectos impulsados por profesores de los Salesianos de Elche y la UPV, basados en la mecanización de los ventiladores de las ambulancias

Personal de la UPV trtabajando en el proyecto del ventilador mecánico para hospitales.

Personal de la UPV trtabajando en el proyecto del ventilador mecánico para hospitales. Personal de la UPV trtabajando en el proyecto del ventilador mecánico para hospitales.

El Instituto Tecnológico del Juguete (AIJU) se está reinventando en la actual crisis sanitaria provocada por el coronavirus. Si primero ofreció sus servicios para la fabricación de pantallas de protección facial, ahora está participando en el desarrollo de respiradores. Dos de estas iniciativas, basadas en la mecanización de los ventiladores de las ambulancias, están impulsadas por profesores de la Universidad Politécnica de València (UPV) y de los Salesianos de Elche.

La UPV está liderando el desarrollo de un nuevo ventilador mecánico, listo ya para su rápida producción industrial y que dotará de estos dispositivos a los hospitales para el tratamiento de pacientes críticos afectados por coronavirus. El ventilador en cuestión se ha diseñado en apenas diez días, ya está validado en laboratorio y listo para producirse a gran escala cuando se obtenga el permiso de la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios.

Se trata de una adaptación del ventilador manual que utilizan habitualmente las ambulancias, el cual ha sido mecanizado para que funcione de manera autónoma. Según ha explicado Javier Saiz, director del Centro de Investigación e Innovación en Bioingeniería de la UPV, este sistema «cumple con los requerimientos médicos necesarios para este tipo de pacientes y permite su ajuste a las características de cada uno de ellos de una forma sencilla. El personal sanitario puede seleccionar el volumen de aire y la frecuencia del ciclo respiratorio, entre otros parámetros. Además, cuenta con diferentes alarmas que permiten el adecuado control de los enfermos».

Según el propio Saiz, este sistema, en cuyo desarrollo también participan investigadores del Instituto de Biomecánica y el Instituto Tecnológico AIDIMME, podría utilizarse como solución de emergencia en aquellas situaciones en las que no fuera posible usar el respirador comercial.

En lo que respecta al proyecto de Elche, Carlos Berenguer, profesor de los Salesianos, explica que se trata de un proyecto de mecanización similar. «No estamos hablando de un respirador para intubar, sino de un sistema que permitiría frenar el deterioro de los pacientes, evitado de esta forma que lleguen a las UCI», indica. Los impulsores de la iniciativa ya han contactado con empresas de diferentes sectores para iniciar la producción del modelo cuando se reciba el visto bueno de las autoridades sanitarias.

Desde AIJU, el técnico César Carrión explica que el instituto está participando en este tipo de proyectos «aportando soluciones en lo que respecta tanto al diseño y fabricación de piezas como a los materiales adecuados para las mismas. Los ventiladores que se usan en las ambulancias son de plástico y no resistirían un uso intensivo, de ahí que estemos apostando por la poliamida».

AIJU, asimismo, colabora en un tercer proyecto que busca incrementar la capacidad de los respiradores hospitalarios. «Se usan para un paciente, cuando en realidad tienen la suficiente potencia para dos o tres», asevera.

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