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Mujeres de Les Valls cosen batas médicas con manteles antimanchas

La eficacia de este tejido para repeler los líquidos ha llevado a usarlo para confeccionar también gorros que ya han donado a sanitarios y a residencias

Mujeres de Les Valls  cosen batas médicas con manteles antimanchas

Mujeres de Les Valls cosen batas médicas con manteles antimanchas

La eficacia de los manteles antimanchas para repeler los líquidos los ha convertido en el nuevo material que se están empleado más de una veintena de mujeres de Les Valls con tal de «aportar su granito de arena» en la lucha que muchos profesionales libran a diario contra el coronavirus.

Gracias al tejido cedido inicialmente por un restaurante de Faura y uno de sus proveedores, las voluntarias están confeccionando batas para distribuirlas luego tanto para usos sanitarios como de personas que trabajan en residencias de ancianos o ambulancias.

«Sabemos que en algunos sitios hay problemas de suministro de material. Encima, este tejido protege mucho y es lavable, así que después de que una mujer de Faura lanzara la idea, enseguida nos hemos volcado», explicaba a Levante-EMV Rosa Cuenca, una modista que ha aparcado los encargos que tenía pendientes y está metida de lleno en este proyecto altruista. «Hice el patrón con una bata médica que me dejaron y, gracias a la tela sin usar que nos cedió un restaurante de Faura, cosí las primeras. Luego el local consiguió más rollos de su proveedor y ahora yo me encargo de cortar el tejido para las voluntarias de Faura y Benifairó de les Valls, como también hacen otras modistas en Quartell y Quart de les Valls, María Gil y mi hermana, Loli Cuenca», añadía.

A partir de ahí, la cadena sigue gracias a casi una decena de mujeres que han logrado una autorización de la Mancomunitat de les Valls para poder desplazarse sin problemas y distribuir tanto el material como los productos ya cosidos que luego se pueden desinfectar con lejía rebajada con agua. «Ya hemos hecho entregas a sanitarios y están muy contentos con el resultado», contaba otra voluntaria, Laura Pedrós.

Aunque al principio sólo cosían batas con este material, ahora también hacen gorros con él. Además, para aprovechar los retales que sobran, están haciendo mascarillas a las que incorporan un filtro. «Le sacamos partido a todo», contaba Rosa. «Al principio pudimos hacer 8 batas blancas porque la tela era de ese color. El resto son granates o azul marino, porque es lo que hemos conseguido, pero lo importante es que cubre bien», decía.

Más de 2.000 mascarillas

En realidad, la confección de mascarillas fue lo primero que impulsó la creación improvisada de este grupo de voluntariado donde solo hay un hombre. La iniciativa entonces fue de Tere Llusar, la edil de Sanidad de Quart de les Valls, y pronto se extendió a Quartell, Benifairó, Benavites y Faura. En poco tiempo hicieron más de 2.000 que repartieron por almacenes, comercios, empresas, casas particulares e incluso un centro benéfico de València. Sin embargo, cuando ya empezó a cuestionarse la confección casera de mascarillas, una sanitaria de Faura pensó en otras vías de colaborar y lanzó la idea de las batas a partir de manteles antimanchas. «Creía que podía funcionar y así ha sido», decía a este diario sin querer desvelar su nombre, pero «orgullosa» de las «enormes ganas de colaborar» de sus vecinas y del gran trabajo que están haciendo».

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