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Plagas

Machos estériles para combatir al mosquito tigre en Polinyà

La estrategia con un mayor volumen de insectos liberados permite duplicar los resultados en esta experiencia piloto

Una suelta de machos esterilizados realizada en un parque de Polinyà en junio del año pasado.

Una suelta de machos esterilizados realizada en un parque de Polinyà en junio del año pasado. vicent m. pastor

El plan piloto impulsado por la Conselleria de Agricultura para combatir el mosquito tigre con la Técnica del Insecto Estéril (TIE), que consiste en solar miles de machos esterilizados para que se apareen con las hembras silvestres de forma que los huevos que éstas ponen no se conviertan en nuevas larvas, empieza a ofrecer resultados más que esperanzadores, a juzgar por los datos que la conselleria y la empresa Tragsa, encargada del proyecto, han ofrecido a los dos ayuntamientos de la Ribera implicados, Albalat y Polinyà de Xúquer, al inicio de la nueva campaña de sueltas. La población de mosquito tigre se ha reducido cerca de un 70 % en Polinyà después de que los técnicos de Tragsa reforzaran ya el año pasado esta lucha biológica ampliando tanto el período durante el que se realizan sueltas como el volumen de mosquitos que se liberan.

La conselleria inició en el año 2017 esta experiencia piloto que consiste en elegir dos municipios con unas condiciones climáticas y socioeconómicas similares y una superficie «abarcable» de modo que mientras en uno se realizan las sueltas de machos previamente esterilizados en el laboratorio -es la hembra del mosquito tigre la que provoca la molesta picadura-, el otro sirve de espejo para comparar los resultados. En el caso de la Ribera, las sueltas se realizan en Polinyà mientras que los datos que se recogen con las trampas distribuidas también por Albalat sirven para realizar la comparación. Los primeros resultados de este proyecto piloto animaron el año pasado a la conselleria a trasladar la experiencia a las localidades de Betxí y la Vilavella (Castellón) con la perspectiva de ampliar el estudio para valorar la eficacia de esta técnica ya que el objetivo último de las autoridades, si los resultados son favorables, es extenderla al resto de la Comunitat Valenciana para combatir esta molesta plaga.

Transmisión de enfermedades

La preocupación por la propagación de una plaga que puede transmitir enfermedades llevó a la Administración autonómica a diseñar esta experiencia piloto siguiendo el sistema biológico que se aplica con éxito desde 2007 en la mosca de la fruta o «Ceratitis Capitata». La primera campaña completa de sueltas realizada en Polinyà (2018) propició una esterilización inducida del 30 %, lo que representa un descenso de la población de mosquito tigre en idéntica proporción. Son los últimos datos difundidos por la conselleria y la empresa Tragsa, que ya el año pasado anunciaron que se prorrogaba esta experiencia piloto dos años más para analizar los resultados tras incrementar las sueltas de mosquitos esterilizados.

«Los técnicos necesitan saber cual es la población óptima, la proporción de machos estériles respecto de la población de machos silvestres», explica el alcalde de Polinyà, Òscar Navarro. En la medida que ese índice sea mayor, la probabilidad de éxito será mayor porque hay más posibilidades de que una hembra silvestre se aparee con un macho estéril en lugar de con uno silvestre. El alcalde de Albalat, Felip Hernandis, por su parte, indicó que la empresa Tragsa inició las sueltas de esta nueva campaña antes de que se declarara la emergencia sanitaria por el coronavirus. Técnicos que participan en el proyecto mantuvieron una reunión con los munícipes a principios de marzo en la que detallaron que la estrategia desarrollada el año anterior había permitido reducir la población de mosquito tigre en Polinyà un 70 %. Con todo, Hernandis comentó que el objetivo de los técnicos es incluso más ambicioso. Una experiencia similar realizada en Italia hace una década logró reducir la población de mosquito tigre entre el 70 y el 80 %. Además de intensificar las sueltas de machos esterilizados, en 2019 también se incorporó la lucha integrada contra las plagas con la aplicación de biocidas. Los técnicos explicaron en su día que de esa forma se podía atacar un repunte puntual de la plaga en una zona.

De marzo a noviembre

La planificación de la campaña anterior que, al parecer, se está siguiendo también este año contempla la suelta de un mínimo de 2.000 machos estériles por hectárea y semana, en tres días diferentes. La campaña se prolonga de marzo a noviembre.

En los primeros años las sueltas de mosquitos por parte de Tragsa se iniciaban en abril y se liberaban una media de 1.500 machos estériles por hectárea y semana, con picos que en ocasiones alcanzaban los 2.300/2.400.

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