El Gobierno se comprometió anoche con Ciudadanos a revisar si, en el futuro, la vigencia de los ERTE y medidas económicas clave debe ligarse a la continuidad del estado de alarma. Una vinculación que Cs (que hoy votará con el PSOE en el Congreso) considera, como el PP, un chantaje para lograr el apoyo de otros grupos. La

realidad es que el Ejecutivo utilizó durante 48 horas la supeditación de una cosa a la otra para llamar a otros partidos a avalar la alarma otra quincena más, puesto que es imprescindible para garantizar la desescalada. De hecho, la portavoz del Ejecutivo y ministra de Hacienda, María Jesús Montero, subrayó ayer, tras el Consejo de Ministros, que «muchas» de las medidas económicas aprobadas por decretos leyes decaerían de forma «automática» sin una nueva extensión quincenal. Venía así a confirmar la «realidad» expresada por el ministro de Transportes, José Luis Ábalos, sobre el fin de la flexibilidad de los ERTE si no se prorroga el estado de alarma. Montero, además, resaltó que el mecanismo de los ERTE ha evitado «despidos masivos» y cree que se está «estabilizando» el impacto de la pandemia en el mercado laboral. Era evidente que se estaba creando ambiente de negociación in extremis que, según parece, funcionó finalmente con los naranjas. El PP, que también llevaba un par de días en la misma postura, presentó una enmienda en el Congreso para desligar las medidas económicas de choque del estado de alarma.