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Tavernes suple el cepillo con donativos

Las parroquias recaudan 8.000 euros de sus feligreses para cubrir los 7.000 euros de gastos fijos mensuales que la pandemia impide reunir al permanecer los templos cerrados al culto para evitar contagios - También ha de devolverse un préstamo

El párroco de Tavernes, José Vicente Sellens, con los voluntarios de Cáritas.

El párroco de Tavernes, José Vicente Sellens, con los voluntarios de Cáritas. levante-emv

Cuando explotó la crisis del coronavirus en España, rápidamente se puso el foco en los eventos masivos. Las medidas impuestas por el Gobierno para tratar de frenar la expansión incluían también las celebraciones religiosas. Las instituciones eclesiásticas entendieron que los templos podían suponer un foco de contagio para la población y por eso se decidió el cierre total de todas las iglesias y capillas y la paralización de la actividad.

En Tavernes de la Valldigna, pese a ello, los sacerdotes no han querido abandonar a sus feligreses y, a falta de templos en los que seguir ejerciendo la actividad durante las semanas de confinamiento, han empezado a utilizar todas las herramientas que tienen a su alcance para cumplir con la liturgia.

En esta localidad hay dos parroquias, la de Sant Pere, que es más grande y la de Sant Josep. Ambas están dirigidas por José Vicente Sellens, que está asistido por tres vicarios, dos procedentes de Filipinas y otro del Congo. Entre los cuatro se están repartiendo las atenciones que se les solicitan a través de llamadas telefónicas.

Actividad pastoral

Tomando las precauciones sanitarias pertinentes, acuden a las viviendas de enfermos y de aquellos que reclaman sus servicios para rezar juntos. Sellens celebra cada día eucaristías privadas en la iglesia de Sant Josep, mientras que los vicarios hacen lo propio en la capilla privada de Sant Pere. Diariamente se envía a los feligreses, a través de WhatsApp, el evangelio, un comentario del mismo y una oración. El primer día de cuarentena se remitió una oración para rezar por el fin de la pandemia.

Cáritas Interparroquial sigue con sus servicios, abriendo cada jueves el economato y atendiendo por teléfono las llamadas. El sacerdote también realiza responsos en el cementerio «por las personas que han fallecido durante estas semanas junto a los pocos familiares que han podido estar junto a ellos», explicaba a Levante-EMV.

Y todo ello lo están haciendo mientras tienen la cabeza en otra cuestión que también les preocupa. Con los templos vacíos, las cestas de las donativos siguen guardadas en el mismo lugar que quedaron antes del cierre. Eso se traduce en una merma de ingresos que ahoga la gestión parroquial, especialmente a Sant Pere.

Sellens explica que esta parroquia, además de hacer frente a los gastos ordinarios de cualquier edificio de estas características, también afronta el pago de un préstamo que se suscribió antes de su llegada. El párroco estima que el gasto medio es de unos 7.000 euros al mes. Ese dinero sale íntegramente de las donaciones de los feligreses, ahora inexistentes. «Hay que tener en cuenta que son edificios muy grandes y antiguos y siempre hay cosas que arreglar porque se estropean», indica el párroco

Para paliar esta situación, los sacerdotes han tomado varias medidas. En primer lugar, todos ellos han renunciado a una parte de su sueldo, en concreto 300 euros cada uno. «Tenemos un salario humilde pero es una medida necesaria durante el tiempo que dure esta situación», explica. Como muchas empresas, han aplicado un ERTE a la sacristana.

Ayudados de la tecnología

Además, han lanzado un mensaje a través de las redes sociales para que los feligreses sigan ayudando con donativos. Para ello, el párroco echa mano de la tecnología y ofrece la posibilidad de usar una conocida aplicación llamada Bizum, con la que el dinero se envía facilmente entre dos teléfonos móviles. También existe la tradicional posibilidad de hacer una transferencia a la cuenta bancaria que aparece en el anuncio que se ha publicado a través de las redes sociales.

Mediante ese sistema, han recaudado unos 8.000 euros. De estos, 1.700 se han destinado a las atenciones de Cáritas, 1.000 para la parroquia de Sant Josep y 6.000 a la de Sant Pere, que, como el propio sacerdote indica «es la que más gasto tiene». Sellens destaca el compromiso y la solidaridad de los vecinos y vecinas de Tavernes con sus parroquias en estos momentos complicados, que también se ha visto reflejada en otros ámbitos.

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