Jalance es un municipio del interior valenciano perteneciente a la comarca del Valle de Ayora-Cofrentes, localizado en el suroeste de la provincia. Su término, alargado de oeste a este, ocupa una superficie de 94,80 km2. Administrativamente limita al norte con Cofrentes, al sur con Jarafuel, al este con Cortes de Pallás, y al oeste con los municipios albaceteños de Balsa de Ves y Villa de Ves. La comarca, conocida como El Valle, es una indiscutible unidad geográfica, montañosa, en cuya parte central se encuentra una gran fosa con dirección sur-norte, que la acción erosiva de los ríos Reconque-Cautabán y Júcar han vaciado y en la que han aflorado materiales más antiguos del Triásico.

El paisaje jalancino es montañoso, abrupto, predominantemente calizo. Su relieve forma parte de las estribaciones meridionales del Sistema Ibérico en aproximación al Prebético Oriental. En la parte más occidental del término encontramos la sierra del Boquerón, con alturas que alcanzan los 1.033 metros en el Pico Bebeu o los 982 metros del pico de la Muela. La abrupta orografía de la zona ha generado el desarrollo de una densa red de pequeños barrancos y ramblas, casi siempre secos; se trata de una red hidrográfica que desagua en el Júcar. Los principales afluentes de este río son el barranco del Agua, el río Cautabán y la rambla de Sácaras, los tres por el margen derecho y todos con dirección sur-norte.

Los Cañones del Júcar

El río Júcar se adentra por tierras valencianas a través del término municipal de Jalance. En este sector hallamos el paisaje más espectacular, conocido como los Cañones del Júcar. Se trata de una larga depresión limitada a ambos lados por fallas paralelas con dirección oeste-este, que provoca que el río, a su entrada a tierras valencianas, se encaje profundamente entre paredones calizos cretácicos que superan los 300 metros de desnivel respecto al cauce. Un paisaje que resultaría prácticamente inaccesible si no fuera por la existencia de un camino tallado a mitad de pared en el margen izquierdo del río, camino que actualmente es un atractivo reclamo para la comunidad senderista y que originariamente se construyó para que los trabajadores pudieran acceder a las obras de construcción del canal, de unos dieciséis kilómetros de distancia, que discurre entre la presa del Molinar, aguas arriba, y la central hidroeléctrica de Basta, en Cofrentes. Estas obras se desarrollaron entre 1944 y 1952, y llegaron a emplear a unos 4.500 trabajadores de la zona.

Jalance y la despoblación

No es casualidad que el período con más población en la historia jalancina fuese en torno a 1950, cuando contaba con 2.551 habitantes. Sin embargo, finalizadas las obras del canal y con un oficio aprendido durante esos ocho años, muchos jalancinos comenzaron a emigrar a las ciudades en busca de una mejor oportunidad que la que ofrecía la agricultura y la ganadería, actividades predominantes y poco rentables. La despoblación de Jalance ha sido progresiva desde entonces, frenada solamente durante los años en los que duraron las obras de la vecina central nuclear (1974-1983), hasta tener 830 habitantes empadronados actualmente. Se trata de una población muy envejecida, con escasa natalidad (1 o 2 nacimientos al año), con alta mortalidad, y con migración continua de los jóvenes, especialmente aquellos que finalizan sus estudios. El mercado laboral apenas ofrece oportunidades para ellos.

Turismo: patrimonio

cultural, cuevas y abrigos

El pueblo de Jalance contiene un interesante patrimonio cultural. Es recomendable su visita mediante un itinerario que pretende dar a conocer los principales edificios y construcciones que identifican a la localidad: la Ruta Turístico-Cultural de Jalance. A lo largo del recorrido por el entramado urbano se visitan las principales fuentes de la localidad, algunas de las cuales se encuentran adornadas por los paneles cerámicos que forman parte de la Ruta comarcal de los Moriscos. En estos paneles se cuenta, de manera gráfica, algunos de los episodios históricos más relevantes ocurridos durante unos de los momentos más dramáticos de la historia valenciana, la expulsión de los moriscos, donde encontraron como último refugio las tierras más escondidas de esta zona, por el año 1609. El recorrido nos acerca a la ermita de San Miguel (de 1880), el castillo que corona el cerro de la población (del siglo XI), la iglesia de San Miguel, la primera casa ayuntamiento (de 1835), y las principales plazas de la localidad. Un paseo que transcurre por el trazado sinuoso de origen morisco del casco antiguo.

Gran parte del extenso término municipal de Jalance es terreno forestal, hábitat de muchas especies de animales y plantas, motivo por el que casi la totalidad de su término cuenta con alguna figura de protección de la Red Natura 2000: LIC Valle de Ayora y Sierra del Boquerón, LIC Muela de Cortes y el Caroche, y ZEPA Sierra de Martés-Muela de Cortes. Además, su orografía abrupta y su naturaleza caliza han propiciado que se desarrollen procesos kársticos que han originado numerosas cuevas y curiosos abrigos, donde destaca por su singularidad y belleza la conocida Cueva de Don Juan.

La Cueva de Don Juan se encuentra a unos 10 kilómetros al oeste del casco urbano, en las estribaciones más orientales de la Sierra del Boquerón, en uno de los varios saltos que presenta el cauce del barranco de los Capellanes. La gestión turística de esta cavidad por parte del Ayuntamiento comenzó en 1981 y desde entonces se han realizado continuas inversiones en adecuación y mejora tanto de la cueva como del entorno, convirtiéndola en el principal recurso turístico del municipio. Es la única cueva turística natural de la provincia de Valencia perteneciente a la Asociación de Cuevas Turísticas Española (ACTE).

Además de esta cueva, en el término de Jalance podemos encontrar muchas más cavidades y abrigos con evidencias continuadas de ocupación en el tiempo, principalmente por pastores. Sin embargo, de entre los numerosos abrigos existentes destacan, por presentar conjuntos de pinturas rupestres, el abrigo de las Monteses (arte Levantino) localizado en el barranco de la Peña y el abrigo del Carche (arte Levantino y Esquemático) cerca de la unión del barranco Agrio con la rambla Murell. El primero de ellos, el de las Monteses, se puede visitar en alguna de las jornadas de puertas abiertas que anualmente lleva a cabo el Ayuntamiento.