No hay verano sin horchata pero este año la pandemia se lo va a poner más complicado a los valencianos que quieran degustar fuera de casa la bebida tradicional de la huerta de València. Y el disgusto de los consumidores se convierte en una situación dramática para el sector de los horchateros tradicionales.

«El impacto en la facturación va a ser brutal», reconoce Daniel Tortajada, tercera generación del emblemático establecimiento Daniel, en Alboraia, también con punto de venta en el Mercado de Colón y la calle San Vicente. El virus, de momento, ya les ha 'robado' tres meses de su temporada tradicional, que suele comenzar en marzo. Y de momento, el retraso en la desescalada de València amenaza con restarles también semanas del verano, por no hablar de lo que viene: terrazas y locales con limitación de aforo.

Las horchaterías, cuenta Daniel, estaban también listas como cientos de locales de hostelería para dar el salto a la fase 1 desde el lunes. En su caso, tenía previsto reabrir el miércoles, incluso ya tenía ultimados los trámites para sacar del ERTE a varios trabajadores para poner en marcha sus obradores de horchata y fartons de Alboraia.

Daniel tiene 24 empleados en paro temporal, un grupo de fijos discontinuos a los que no puede dar trabajo y los eventuales de refuerzo de verano a los que, más que probablemente, no contratará este año.

El varapalo de este viernes, con el rechazo del Gobierno a mejorar la situación de València, ha sido «un jarro de agua fría». Se suma a un año muy complicado que ya ha dado un bocado del 40% a su facturación. «Dábamos por hecho que empezábamos a andar, era una buena opción para ponernos al día con las nuevas medidas que hay que tomar», señala.

El sector de las horchaterías ya se encontró con el inesperado cierre del 13 de marzo, apenas dos semanas después de inaugurar la temporada el 1 de ese mes, con el aprovisionamiento hecho para la importante campaña de Fallas y Semana Santa.

¿Y cuáles son los planes ahora? «Llevo toda la semana recibiendo correos y la gente preguntando. Tenemos acuerdos con Glovo y Deliveroo para hacer reparto a domicilio pero es un porcentaje pequeño como para tener en marcha los obradores», lamenta Daniel.

Otros vendedores de horchata artesana, sin embargo, sí van a poner en marcha esa alternativa de mínimos. Es el caso de Juan Dolz, segunda generación al frente del establecimiento que lleva su nombre en la Avenida Blasco Ibáñez. «Tenía previsto abrir con el 50% de la terraza, vender para llevar y un servicio a domicilio con tres riders que he contratado», lamenta Dolz.

Los preparativos

En los últimos días había comenzado ya los preparativos de producto, con lo que ha decidido probar desde esta próxima semana con esta apertura parcial y a domicilio a parte de la ciudad. «Si veo que va bien, igual amplío», señala.

«Desde Fallas es un sinvivir, cada día es una novedad. Teníamos ilusión y otra vez el palo sin dar explicación», lamenta sobre el pase frustrado a la fase 1. Pero mantiene la esperanza a las puertas del verano: «A ver la semana que viene».