El Cristo de la Fe del barrio de Sagunt será escenario de un nuevo y pequeño paso dentro de la desescalada de las fiestas populares en la ciudad de València. Es la que estrenará el paso a la Fase 2 y en la que se celebrará un acto insuficiente para lo que es la normalidad, pero impensable hace apenas unas semanas: una procesión. Con la particularidad de que será con un cambio de perspectiva. En esta ocasión, no será la imagen la que se moverá, sino sólo los participantes en la misma. Una cuestión de perspectiva del movimiento.

Es a lo que obligan todavía las normas sanitarias. Será el mismo día y a la misma hora en la que la imagen procesional debería haber salido por las calles de la barriada, el 2 de junio (como es habitual, el Martes de Pentecostés). En esta ocasión serán los asistentes al oficio religioso previo los que procesionarán por el interior de la iglesia de Santa Mónica y pasarán por delante de la imagen. Y se rematará con el reparto del pan bendito.

Sin tocar ni besar la imagen

Las del Cristo de la Fe son una de las pocas fiestas que quedan en el calendario antes del parón veraniego. En el centro de la ciudad prácticamente están liquidadas a la espera del Corpus (cancelado), la Nit de Sant Joan (pendiente de decisión), San Cristóbal (cancelado) Sant Bult (cancelado) o el Beato Gaspar Bono (pendiente de decisión). El secretario de la comisión de fiestas del Cristo, Ignacio Pérez, destaca que «es lo más que podemos hacer. Podrán participar las personas que entren en la misa, que con el paso a Fase 2 podrá albergar al cincuenta por ciento. Al acabar, los asistentes que lo deseen podrán acercarse a la imagen sin dejar de guardar las distancias de seguridad». Sin tocar, sin besar la imagen, que «estará por lo menos adornada de flores y a la altura de la gente». Una iniciativa que también ha contado con el apoyo del párroco, José Ricardo Albelda y que se completa con el adorno de la fachada y el volteo manual de campanas, una actividad que en otras fiestas religiosas sí que se ha podido hacer. No se disparará la habitual pirotecnia «por una cuestión de respeto».

La procesión del Cristo de la Fe (una de las más antiguas de la ciudad) es un acto extremadamente popular en la barriada, que sale generosamente tanto a participar como a contemplar como espectador. Ahora, esta nueva modalidad será todo un acto de fe. «Sinceramente, no sabemos si agotaremos el aforo de la parroquia». Y es que ese es uno de los aspectos que, ahora mismo, preocupan: la continuidad de las fiestas tradicionales que no están basadas en grandes festejos. «En nuestro programa tenemos algunos actos populares, como la comida en la calle. El Cristo de la Fe es una fiesta, sobre todo, de sentimiento de barrio y nuestro futuro y el de otra que son parecidas va a ser todo una incógnita».