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La demanda de lejía cotiza al alza

Una fábrica de Carcaixent duplica la producción durante la emergencia sanitaria ante la mayor necesidad de desinfección

La demanda de lejía cotiza al alza

La demanda de lejía cotiza al alza

La necesidad de extremar la limpieza para minimizar el riesgo de contagio del coronavirus ha implantado nuevos hábitos tanto en establecimientos públicos como en viviendas particulares que han multiplicado el consumo de productos desinfectantes y, en particular, de lejía. Una fábrica de artículos de limpieza y productos químicos para la industria que opera en Carcaixent desde hace 53 años ha duplicado la producción de lejía durante la emergencia sanitaria provocada por la Covid-19. «Hemos pasado de envasar una media de 60.000 o 70.000 litros al día a llegar a picos de 200.000, la producción media ha aumentado un 100 %», reconoce Juan Antonio Vidal, gerente de Lejías Javi.

El aumento de la demanda por parte de las cadenas de supermercados a las que abastece ha llevado a la dirección de la empresa a incorporar seis nuevos trabajadores en los últimos dos meses, lo que ha elevado la plantilla hasta 23 empleados. «La lejía siempre ha sido un producto básico. Antes había un lejiero en cada pueblo, pero la mayoría desaparecieron porque no eran competitivos. Ahora, con la crisis, la lejía es más necesaria todavía, es un escándalo, no hay ningún supermercado que no venda lejía, se gasta mucho y para todo», incide Vidal, mientras señala que de todos los productos de limpieza que ofrece la empresa -tiene 32 referencias diferentes en catálogo, que también incluyen productos para piscinas- «lo único que ha bajado un poco es el fregasuelos ya que se está utilizando la lejía con ese fin».

Las instalaciones que Lejías Javi tiene en Carcaixent cuentan por un lado con una planta de producción de envases y, por otra, con las áreas de envasado de lejías y salfumant, completamente independientes. El gerente destaca que el hecho de producir sus propios envases y sus diferentes formatos -de uno, dos o cuatro litros- ha permitido matener la actividad durante toda la crisis sanitaria.

«No hemos cerrado ni un día y hemos tenido capacidad para atender los pedidos porque no dependemos de terceros. Muchos fabricantes han tenido que cerrar en esta crisis del coronavirus y el que dependía de ellos también», indica José Antonio Vidal, mientras destaca que «si no te haces tus propios envases no puedes subsistir». Pese al aumento de plantilla admite que «vamos más apretados» para atender todos los pedidos que reciben.

Vidal destaca que, por detrás del fabricante que suministra a Mercadona, únicamente quedan en la Comunitat Valenciana otras dos empresas de un tamaño similar a Lejías Javi, que factura anualmente cerca de tres millones de euros. Opera como fábrica y envasador de lejía y salfumant, si bien en base a los últimos cambios normativos la licencia define ambos como productos biocidas.

Perfumada o con detergente

Lejías Javi recibe en cisternas el hipoclorito sódico, materia prima de la lejía -ácido clorídrico en el caso del salfumant-, lo manipula para conseguir el producto deseado -«se rebaja, se añade sosa caustica, se puede hacer perfumada o sin perfumar, con detergente y en distintas concentraciones», relata el gerente- y lo envasa.

Vidal considera que el pico de demanda que ha provocado en la pandemia del coronavirus en algún momento bajará ligeramente, aunque considera que estos nuevos hábitos de desinfección «han venido para quedarse una larga temporada».

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